
Tras ejercer como vicerrectora, María Alejandra Zinni asumió como la primera rectora mujer de la Universidad Nacional de Quilmes para el período 2025-2029. En su gestión, estará acompañada por el vicerrector y exsecretario general, Daniel Fihman. En diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la UNQ, Zinni plantea cuáles son los principales desafíos que tiene la UNQ en un contexto de desfinanciamiento y ataque a las universidades y al sistema de ciencia y tecnología por parte del gobierno nacional. En este sentido, resalta la necesidad de mejorar los salarios de los trabajadores, incentivar los proyectos de investigación y poner a la Universidad en diálogo con otras casas de estudio del mundo.
-Es una alegría infinita. Cuando ingresé a la Universidad, nunca me imaginé que iba a llegar a este lugar. Lo que sí tenía en claro hace más de 30 años es que iba a ser científica. Después, apareció el desafío de empezar a gestionar y lo hacía con la idea de devolverle a la UNQ todo lo que me había dado. Primero, fui coordinadora del área de Química, después directora del Departamento de Ciencia y Tecnología, y le siguió vicerrectora y ahora rectora. Es un hito impresionante.
-¿Qué cree que representa para las mujeres este hito?
-Tenía la idea de que cuando una mujer llega, llegamos todas y eso es mentira. En cambio, sostengo algo que me dijo la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, y es que cuando una llega a un cargo alto tiene que hacer que otras mujeres puedan llegar a esos lugares también. En esta gestión, los tres departamentos están dirigidos por mujeres, al igual que la Escuela Secundaria de Enseñanza Técnica (ESET). Además, tenemos una composición de 50 por ciento de mujeres y 50 por ciento de hombres entre secretarios y subsecretarias de la gestión. Creo que ese es el mayor desafío que tenía a la hora de armar el equipo que me va a acompañar durante este período. Estas cuestiones hay que sostenerlas en el tiempo. El tiempo dirá si logramos revertir un poco la lógica patriarcal.
-¿Cuáles son los desafíos que tendrá su gestión en un contexto como el actual?
-Una tiene que gestionar para mejorarle la vida a las personas. Ese ya es un desafío que, en este contexto, se vuelve aún más difícil de concretar. Luego, tenemos otros objetivos que tienen que ver con sumar personas al proyecto institucional y mejorar los salarios, aunque no depende de mí poder cambiar nada porque la fuente de financiamiento es el presupuesto nacional. Otro de los desafíos tiene que ver con el momento difícil que está atravesando la ciencia y la tecnología a través del constante desfinanciamiento. Creo que para que una universidad siga funcionando, tiene que haber ciencia de calidad. Y a esta complejidad se le suma la Inteligencia Artificial (IA).

-La Universidad tiene varios proyectos en torno a la IA, como una investigación sobre su impacto en las industrias culturales.
-Sí. Creo que si logramos incorporar la IA en el modelo de gestión, en lo académico y en la investigación, en cuatro años vamos a estar posicionados en otro lugar. La gran limitación son los recursos económicos porque cualquier implementación de IA o modificación de alguna estructura requiere financiamiento. Respecto a los recursos humanos, estoy tranquila. La Universidad tiene una gran capacidad intelectual.
-Si tuviera que organizar prioridades, ¿qué ubicaría en primer lugar?
-Primero, recomponer el salario de los trabajadores, dar la discusión fuerte del presupuesto y también de la reforma laboral. El desafío es económico principalmente. En ese sentido, lo importante es que nuestra comunidad permanezca unida y sienta que acá hay una red de contención. Si con el vicerrector Daniel Fihman logramos eso, todo lo demás va a ser más fácil de afrontar.
-Aparentemente, el Ejecutivo no va a insistir en la derogación del Financiamiento Universitario. ¿Le genera expectativas?
-No, estoy convencida de que va a hacer todo lo posible para que sigamos sin financiamiento. El mensaje es súper claro. Sí tengo muchas expectativas en el Congreso, porque tanto la Cámara de Diputados como el Senado nos acompañaron con la Ley del Financiamiento Universitario cinco veces entre votaciones y vetos. Creo que saben que la universidad pública es algo simbólico y sensible para la sociedad y por eso acompañan nuestros reclamos.
–Y respecto a la situación general que está viviendo el país, ¿qué opinión le merece?
-¿Continuarán algunos lineamientos de la gestión anterior?
-Sí, desde que existe la agrupación Convergencia, hay líneas de trabajo que se mantuvieron con el tiempo. Para ser concreta, por ejemplo, vamos a avanzar en los siete puntos que estableció el Consejo Interuniversitario Nacional como prioridad en la política académica, algo que comenzó con la gestión anterior. También, mantener una política de investigación activa, tal vez no con la profundidad que nos gustaría por cuestiones económicas, y ahondaremos en la pata de extensión. Continuaremos con el programa Puentes. De hecho, se creó un aula de oficios en la Escuela Secundaria de Enseñanza Técnica que será inaugurada el año que viene.
-También está la Bernalesa.
-Sí, continuaremos con las actividades para la población allí y también con las que son para adultos mayores. Ese es otro desafío, nuestros adultos cada vez viven más gracias a la medicina, tenemos que pensar qué propuesta educativa o de actividad le ofrecemos a ese grupo de la comunidad. Por último, algo que se profundizó mucho en la gestión anterior y haremos especial hincapié es en la internacionalización de la UNQ.

–La Universidad firmó acuerdos sobre becas, cursos y producción de libros con China, por ejemplo.
-Sí, lugares como China, Corea, Japón o Indonesia son muy interesantes para posicionar a nuestra Universidad. La internacionalización tiene muchos beneficios porque nos permite interiorizarnos en la cultura de otras regiones del mundo que tienen idiosincrasias muy diferentes a la nuestra. Esa articulación se da desde el ámbito de la educación, de la investigación y en el personal administrativo y de servicios porque nos va a permitir ver cómo se llevan adelante procesos similares con una lógica cultural diferente. No es para implementar esos procesos acá, sino para entender que existen formas de converger hacia un objetivo común partiendo de distintas culturas. El hecho de discutir de igual a igual con una universidad en Asia es algo que nos tiene que llenar de orgullo.
-Para cerrar, ¿qué piensa de esa chica que ingresó a estudiar a la UNQ en 1992 y hoy es rectora?
-Que hice todo lo que quería hacer. Quise ser científica y lo fui, quise ocupar cargo de gestión y lo hice. Encaro la vida con pasión y coraje. Creo que tiene que ver con una deformación profesional que tengo: cuando una estudia las bases biológicas de la vida, te das cuenta que la única certeza que tenemos es que nos vamos a morir. Depende de nosotros ver cómo vamos a transitar ese tiempo de vida. En este país siempre hubo condiciones difíciles y eso no me impidió concretar mis sueños.
La primera rectora mujer y graduada de la UNQ
María Alejandra Zinni es Doctora en Ciencias Básicas y Aplicadas de la UNQ, institución en la que también obtuvo su título de grado. Cuenta con más de 15 años de experiencia en gestión en Ciencia y Tecnología. Dirige el Programa de Investigación denominado “Estrategias de Ingeniería en Automatización, Computación y Procesos Industriales aplicadas a la resolución de problemas tecnológicos”. En ese marco, su línea de investigación se vincula con el diseño y el desarrollo de compuestos con actividad farmacológica utilizando estrategias computacionales. Además, fue vocal de la Agencia de I+D+i hasta marzo de 2024 y Directora del Departamento de Ciencia y Tecnología de la UNQ. Se desempeñó hasta 2025 como Vicerrectora de la UNQ y como Directora del Laboratorio de Farmacología computacional de la UNQ.

