
La depresión implica un estado de ánimo deprimido o la pérdida del placer o el interés por actividades durante largos períodos de tiempo. Así, los investigadores notaron que el dejar de ver televisión y reemplazarlo por otras tareas, como hacer ejercicio o leer un libro, disminuía el riesgo de desarrollarlo y esto variaba según la edad y el tiempo. En principio, reducir 60 minutos esta actividad hacía que haya un 11 por ciento menos de probabilidades de sufrir depresión. A su vez, el número aumentó en el caso de los adultos de mediana edad (entre 40 y 59 años) donde el riesgo se redujo casi un 19 por ciento. Asimismo, sustituir 90 minutos de televisión disminuyó hizo que las posibilidades bajen un 29 por ciento y sustituir dos horas lo acortó en aproximadamente un 43 por ciento.
Además, los investigadores vieron que casi todas las actividades alternativas a ver la televisión hacían que haya menos posibilidades de desarrollar el trastorno, salvo realizar tareas domésticas, lo que no se tradujo en un cambio sustancial. Ahora bien, dedicar 30 minutos a practicar deporte redujo el riesgo en aproximadamente un 18 por ciento, mientras que reemplazarlo por actividad física en el trabajo o la escuela lo disminuyó en un 10 por ciento. En el caso de los adultos mayores y los jóvenes, dedicar tiempo a actividades físicas no modificó significativamente las tasas de depresión.
Estos hallazgos surgen tras el seguimiento a 65.454 adultos que no presentaban depresión al inicio de la investigación. Durante cuatro años, los participantes informaron cuánto tiempo dedicaban a actividades como ejercicio recreativo, deportes, tareas domésticas, actividad física en el trabajo o la escuela, ver la televisión y dormir.
De esta manera, este estudio se suma a otros que ya han demostrado que el uso de pantallas puede alterar la salud mental y física. Por ejemplo, un artículo publicado en la revista American Psychological Association plantea que las infancias que tienen ansiedad, depresión, hiperactividad o agresión, utilizan más los dispositivos electrónicos como forma de evasión. A su vez, este empleo excesivo les genera más problemas socioemocionales, como si fuese un círculo vicioso. Por otra parte, un estudio dirigido por la Universidad de Flinders, Australia, plantea que dormir entre pantallas encendidas y luces aumenta el riesgo de sufrir eventos cardiovasculares, como infartos, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia cardíaca.
Entonces, ¿qué se hace en un mundo rodeado de pantallas? Tal como sugiere el estudio del equipo científico de Países Bajos, se puede disminuir el tiempo de ver la televisión y ocuparlo con otra actividad. Por ejemplo, diversos artículos proponen pasar el rato en la naturaleza y exponerse al sonido de aves, lo que disminuye la actividad en partes del cerebro asociadas con el estrés.

