
“El atlas contiene los modelos de estudio de cáncer de todo el mundo y son los mejores para conocer cómo funcionan los tumores. Una línea celular es haber puesto a crecer in vitro, es decir en el laboratorio, células cancerosas de cada tipo de cáncer”, explica Alonso. Y continúa: “Así, ese cultivo se puede mantener de manera indefinida en el laboratorio, congelar, preservar o trasplantar a animales para generar el modelo en vivo y estudiar la enfermedad”.
Así, el atlas contiene 590 líneas celulares de cáncer de ratón disponibles de manera online para que la comunidad científica y el público puedan acceder. Tal como plantea el investigador, estas líneas son transplantables en los roedores, lo que genera una enfermedad muy similar a la que se produce en las personas, así como también las respuestas fisiológicas y del sistema inmune, facilitando así su estudio.
El eslabón perdido en cáncer
Alonso afirma que el atlas funciona entonces como un banco de información desde donde se pueden responder muchas preguntas. “Lo utilizamos por primera vez para contestar un interrogante que es casi el eslabón perdido en conocimiento de cáncer: ¿Cómo un gen que muta en la célula tumoral impacta distinto en cada tejido”, plantea.
La alteración de los genes de una célula es la base del inicio del cáncer. Con esto en mente, los investigadores analizaron por qué la mutación del gen RAS, (presente en todas las células y encargado de regular su crecimiento y división) contribuye más fuertemente a que un cáncer se desarrolle en un tejido y no en otro. “Si bien es un gen dominante, su alteración no alcanza para que se produzca un cáncer en todos los casos, pero sí en el 50 por ciento de los tumores, como en el de pulmón, de páncreas o intestinal”, manifiesta Alonso.
Y agrega: “Ahora bien, en el de mama por ejemplo, el gen RAS está mutado pero no es tan importante sino que a eso se le suman otros errores genéticos que dieron lugar al crecimiento incontrolable de las células y al tumor”. El investigador explica que saber el funcionamiento del gen posibilita que los médicos puedan comprender mejor qué sucede en cada tipo de cáncer y así apuntar al tratamiento que podría funcionarle mejor al paciente.
La investigación fue liderada por un equipo científico alemán y participaron varios institutos de Europa y Estados Unidos. En el caso de Latinoamérica, Daniel Alonso es el único representante en el estudio. El atlas puede ser visitado en este link.

