Desde Misiones, un equipo de CONICET diseñó una estrategia que cambia las formas de alimentación del mono caí y mejora la industria forestal.

En las plantaciones forestales del mundo, el descortezamiento de árboles por parte de mamíferos, no solo primates, representa un conflicto entre producción y conservación. Al remover la corteza para acceder a los tejidos internos, los animales interrumpen el transporte de nutrientes, debilitan los ejemplares y reducen su valor comercial. En la provincia de Misiones, este fenómeno tiene un protagonista particular: el mono caí (Sapajus nigritus). Esta especie suele descortezar pinos (Pinus taeda) en plantaciones comerciales y genera pérdidas económicas. En este contexto, Valentín Zárate, biólogo cordobés y becario de Conicet, aportó una solución que redujo significativamente el descortezamiento a la vez que protege las poblaciones de monos. Desde el Instituto de Biología Subtropical (IBS) en Puerto Iguazú, dialogó con la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes sobre la reciente publicación de su artículo en la revista Forest Ecology and Management.
“En una primera parte del trabajo, que formó parte de mi tesis doctoral, monitoreé los árboles y sus características basándome en el descortezamiento que hacían los monos. Los animales retiran la corteza para alimentarse del interior, que es rico en azúcares y puede proveerlos de nutrientes”, dice. Y continúa: “Mi objetivo era entender las causas de este comportamiento. Me enfoqué en las razones ecológicas detrás de esta forma de alimentación que presentan los primates alrededor del mundo, no solo en Misiones”.
Cuando el biólogo comenzó con sus estudios existía la hipótesis del alimento de reserva: los monos recurren al interior de los árboles ante la carencia de frutas y nutrientes de mejor calidad. “Nosotros proponemos la hipótesis de la rentabilidad energética”, señala Zárate. Según esta idea, los animales realizan el descortezamiento en un momento particular. Hay una fase del crecimiento en la que los pinos estudiados incrementan súbitamente su tamaño, lo que hace que su interior sea rico en azúcares y otros nutrientes y que su corteza sea más blanda. A los monos les cuesta menos extraerla a la vez que la fuente de alimentación es más nutritiva.
El paso siguiente fue estudiar los movimientos y el uso del espacio de los monos. Analizaron los territorios y áreas más importantes, así como también las rutas diarias, los lugares donde duermen y donde comen. A partir de esta información diseñaron una metodología para evitar o disminuir el descortezamiento. “Pusimos estaciones de alimentación artificial estratégicamente posicionadas para alejar a los animales de los árboles más sensibles y modificar sus rutas diarias”, cuenta. Según el investigador, se había intentado una estrategia similar en Brasil, pero sin tener en cuenta las rutas de los monos, lo que resultó contraproducente, ya que atraía a los animales hacia los árboles. “Esta técnica de alimentación distractiva redujo aproximadamente un 20 por ciento la intensidad del descortezamiento, que en términos económicos es muchísima plata. Se trata de una metodología sustentable, amigable con los monos caí y otros primates, y muy eficiente en términos de costos”, refiere.
La idea de modificar las rutas de alimentación se basa también en que los monos tienen muy buena memoria. “Hay varios estudios en el Parque Nacional Iguazú donde se ve que recuerdan la posición y la temporalidad de la fuente de comida, y que hacen mapas mentales de los recursos para planear rutas eficientes”, relata Zárate.
Un problema mundial
El descortezamiento que realizan los primates no es un fenómeno exclusivo del hemisferio sur: ocurre en todo el planeta, y las formas de evitarlo son diversas, pero no se apoyan en evidencia empírica. Entre estas técnicas se encuentran las iniciativas brasileñas de instalar fuentes alternativas de alimento que, al no tener en cuenta las rutas de los primates, terminaron atrayéndolos hacia los árboles y aumentando el descortezamiento. En el otro extremo, se hallan algunas iniciativas africanas centradas en el control letal de las poblaciones, que se contraponen con los objetivos conservacionistas.
Zárate solicitó financiamiento a entidades internacionales con el objetivo de brindar formación a miembros de empresas forestales para que puedan incrementar sus ganancias, a la vez que cuidan el ambiente y las poblaciones de monos. “Mi objetivo es organizar talleres con los productores forestales y elaborar manuales y guías para que puedan poner en práctica la técnica que desarrollamos”, destaca Zárate. Hasta el momento, las empresas forestales con las que trabajó le brindaron el espacio para realizar las investigaciones, así como el apoyo logístico.
Entender cómo y por qué los animales usan su entorno no solo mejora la producción, también abre caminos concretos para convivir con la biodiversidad sin sacrificarla.

