
“El país se encuentra en crisis. Si bien cuenta con una alta capacidad de producción, la concentración de la tierra, el predominio del monocultivo y la dependencia del comercio internacional afectan la autonomía en la provisión de alimentos. Este sistema claramente orientado a la exportación, frágil ecológicamente y dependiente de insumos va en detrimento de la Soberanía Alimentaria”, destacaron los integrantes de la Red Calisas en el documento.
Según la Vía Campesina, un movimiento que agrupa a millones de trabajadores agrícolas en todo el mundo, la soberanía alimentaria es “el derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y su derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo. Esto pone a aquellos que producen, distribuyen y consumen alimentos en el corazón de los sistemas y políticas alimentarias, por encima de las exigencias de los mercados y de las empresas (…) La Soberanía Alimentaria da prioridad a las economías locales y a los mercados locales y nacionales”.
En un contexto donde el 83,5 por ciento de los trabajadores asalariados del país se saltea alguna comida o ingiere alimentos menos nutritivos durante su jornada laboral por problemas económicos (datos aportados por el Observatorio de la Deuda Social Argentina), la discusión sobre qué se cultiva, cómo y para quiénes adquiere un lugar central en el debate por la soberanía alimentaria.
El colmo de la soja
Según el informe de la Red Calisas, el cultivo de soja ocupó 16,5 millones de hectáreas en la cosecha 2023/2024. A pesar de que esa cantidad es más que suficiente para alimentar al mercado interno y luego exportar lo que sobra, la realidad es otra.
La Bolsa de Comercio de Rosario explica que alrededor del 80 por ciento de la soja se exporta. A diferencia de otros competidores como Estados Unidos o Brasil, la mayor parte de la producción sale del país en forma de harina o de aceite. En este sentido, casi 70 países compran la soja argentina y sus derivados. Sin embargo, casi el 30 por ciento va hacia tres países: China, Vietnam e India.
Para tomar dimensión de su importancia, los últimos datos disponibles señalan que los productos alimenticios exportados por Argentina superaron los 42 mil millones de dólares. De casi 100 artículos que salieron del país, la soja y sus derivados generaron ganancias mayores a 23 mil millones de dólares, es decir, el 55 por ciento del total. No obstante, depender de una sola legumbre podría convertirse en un problema si baja el precio internacional.

