
El II Congreso de Justicia Restaurativa fue el escenario central donde participó el Proyecto de Extensión Universitaria “Más allá de los mitos: estrategias de comunicación para derribar estigmas en contextos de encierro”, de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ). El evento, que tuvo sede en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, permitió compartir las experiencias académicas del equipo de extensionistas con la exhibición de producciones realizadas por personas privadas de libertad.
Como parte de la propuesta, divulgaron los alcances y desafíos que surgieron del taller “Derribando mitos. Deconstrucciones sociales de la experiencia carcelaria”, realizado en el Complejo Penitenciario de Florencio Varela del Servicio Penitenciario Bonaerense, con varones y diversidades de la Unidad 32 y mujeres de la Unidad 54.
Por un lado, Mariana Domenighini y Alejandra Zarza, en representación del proyecto, integraron el panel “Restaurando vidas: experiencias artísticas y deportivas en contextos penitenciarios”, donde compartieron mesa con “Los Espartanos” (equipo de rugby), con la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires y el Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Pettoruti. La charla giró en torno a estrategias concretas orientadas a generar espacios de participación genuina y reconstrucción de vínculos en contextos de encierro.

Quebrar el muro
En paralelo, la propuesta del proyecto también integró la Ruta del Arte dispuesta en el congreso con la exhibición “Derribando muros: cuando el arte borra fronteras”, que compartió las producciones realizadas por los participantes del taller. En ese marco, Nicolás Rizzo y Camila Sanabria, estudiantes de la UNQ, acompañaron y guiaron tanto la exhibición como la participación de los asistentes en la actividad interactiva de derribo simbólico de un muro.
El panel y la muestra reunieron las experiencias y el material producido en los talleres a lo largo de 2025, bajo una perspectiva crítica para el debate y la producción colectiva. Se trató de intervenciones con dinámicas lúdicas y análisis de materiales orientados a desarmar sentidos comunes y mitos que circulan en la sociedad y estigmatizan a la población carcelaria. A partir de esas reflexiones conjuntas, al arte y a la palabra como canal de expresión e intervención para hacer circular otra mirada sobre la experiencia carcelaria, se representan identidades y se cuestiona la frontera entre el “adentro” y el “afuera”.
Si bien el taller no fue concebido originalmente bajo el paradigma de la justicia restaurativa, la experiencia demostró una vinculación ineludible. En un contexto cruzado por profundas desigualdades, las trayectorias vitales de la población carcelaria están atravesadas por múltiples situaciones de violencia. Abordar estas realidades brinda herramientas para pensar en una gestión restaurativa de la conflictividad. Estas intervenciones, impulsadas por la UNQ, funcionan como un puente: allanan el camino al ofrecer un espacio previo de elaboración y expresión, condición necesaria para procesos orientados a la recomposición del tejido social.
El II Congreso de Justicia Restaurativa proporcionó, en efecto, una jornada que articuló dos ejes: el intercambio de la palabra, experiencias y enfoques en el panel y la visibilización de los procesos colectivos en la muestra artística. Allí, el proyecto de la UNQ pudo transmitir en la práctica participativa cómo la extensión universitaria articula la universidad y la comunidad, cómo trasciende la academia y sale a su “afuera” para disputar y repensar sentidos en la comunidad.

