Investigadores de la UNQ desarrollaron una nueva técnica para crear sonidos

Los especialistas aplicaron una teoría matemática que hasta el momento no había sido utilizada con ese fin. Además, diseñaron un software para Max, uno de los programas más utilizados para procesar sonidos.

Martín Proscia, Manuel Eguía, Antonio Ortega y Darío Ruiz, integrantes del LAPSo. Créditos: Nicolás Retamar.
Martín Proscia, Manuel Eguia, Antonio Ortega y Darío Ruiz, integrantes del LAPSo. Créditos: Nicolás Retamar.

Investigadores de la Universidad Nacional de Quilmes desarrollaron una nueva técnica para crear sonidos de forma artificial a partir de una teoría matemática conocida como dinámica no lineal, que hasta el momento no había sido utilizada con ese fin. La investigación fue publicada en la Revista de Investigación sobre Nueva Música (JNMR, por sus siglas en inglés), una de las más prestigiosas del rubro. Además del reconocimiento de sus pares, la investigación fue celebrada por distintos referentes vinculados al arte y la ciencia. “En este trabajo exploramos la aplicación de sistemas dinámicos no lineales, en particular la teoría de formas normales, a la síntesis de sonido, y ofrecemos una perspectiva novedosa para la creación de instrumentos virtuales”, cuenta Antonio Ortega, uno de los autores del trabajo, en diálogo con la Agencia de Noticias Cienítificas de la Universidad Nacional de Quilmes

Y continúa: “La teoría de formas normales proporciona un marco matemático riguroso para comprender cómo se pueden generar, destruir o interactuar las oscilaciones en sistemas no lineales, lo que la convierte en una herramienta poderosa en el diseño de sonido. A pesar de su potencial, este enfoque aún no se ha explorado lo suficiente en el contexto de la síntesis de sonido”, explica el investigador, quien realizó el trabajo junto a Darío Ruiz y Manuel Eguia. 

La investigación nació vinculada a la acústica, en particular a los instrumentos de viento, como el saxofón, la trompeta y el trombón. A futuro, el objetivo es hacer un modelo matemático específico para que los saxofonistas lo interpreten en tiempo real como reemplazo del instrumento físico.

“La idea que se refleja en este trabajo es que la creación artística y la investigación científica pueden ir de la mano, ya que muchas de las inquietudes que tienen los artistas son estimulantes desde el punto de vista de la investigación. No se trata solo de hacer un cruce de disciplinas porque es cool, sino porque la ciencia, la sociedad y el arte tienen que estar vinculados”, explica Eguia, investigador del Conicet y director del Laboratorio de Acústica y Percepción Sonora (LAPSo), en conversación con la Agencia.

Al mismo tiempo, los científicos diseñaron un software para Max, uno de los programas más utilizados entre los músicos, que les permite emitir sonidos en tiempo real de forma eficiente y sencilla. “El paquete que presentamos para Max consiste en un conjunto de herramientas de software para que los músicos y los artistas sonoros puedan implementar técnicas de síntesis de sonido en este programador que tiene mucha historia en la comunidad de la música electroacústica y del arte”, detalla Ortega.

Arte y comunidad

Tanto Antonio Ortega como Darío Ruiz son graduados de la Universidad Nacional de Quilmes. Por su parte, Manuel Eguia no sólo da clases e investiga en la UNQ desde hace más de 20 años, sino que también dirige el LAPSo. Mientras que los dos primeros realizaron la Licenciatura en Composición con Medios Electroacústicos, Eguia es físico de profesión. Sin embargo, los tres coinciden en el Laboratorio y en la Escuela Universitaria de Artes.

“En la Escuela estamos trabajando físicos, matemáticos, ingenieros y músicos, y creo que de ese cruce salen cosas originales. Aunque el contexto externo es hostil, estamos viviendo un proceso muy lindo en la Universidad. A veces, cuando hay más adversidad afuera, se nota mucho más el sentido de comunidad adentro. A nivel humano, la institución nos apoya y tiene la voluntad de usar las cosas y valorar lo que tenemos”, destaca Eguia. 

Sobre la importancia del arte en este contexto social y político, el investigador del Conicet subraya: “El arte es el alma de la sociedad. Imaginate un mundo sin arte donde no hay música, literatura, teatro ni cine. Es el mundo más distópico que te puedas imaginar.  Desde mi punto de vista, el arte y la ciencia tienen un compromiso y un vínculo con la sociedad”. 


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