Redes, fake news e IA: las nuevas formas del antisemitismo en Argentina, según la DAIA

El informe anual registra 713 casos de odio antisemita, que combina prejuicios históricos con tecnologías actuales.

El antisemitismo crece en Argentina y encuentra en redes su principal escenario. Crédito: Commu.nication Arts.
El antisemitismo crece en Argentina y encuentra en redes su principal escenario. Crédito: Commu.nication Arts.
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El antisemitismo ya no necesita una pared para dejar su marca ni una marcha de encapuchados para hacerse visible. Hoy, buena parte del odio viaja por redes sociales, se disfraza de opinión, se camufla entre memes, teorías conspirativas y supuestas críticas políticas, y después —a veces— salta de la pantalla a la vida cotidiana.

El nuevo Informe sobre Antisemitismo en la Argentina, presentado por la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), entidad representativa de la comunidad judía argentina, y al que tuvo acceso la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes, registra 713 hechos antisemitas durante el último año: un 3,78 por ciento más que en 2024. El número no habla solo de una estadística. Habla de una forma persistente de discriminación que combina prejuicios viejos con tecnologías nuevas.

El relevamiento fue elaborado por el Centro de Estudios Sociales de la DAIA, que realiza este trabajo de manera ininterrumpida desde 1998. El informe analiza los casos recibidos y gestionados por la Mesa de Denuncias de la entidad, con el objetivo de identificar las formas que adopta la judeofobia en el contexto nacional.

Uno de los datos centrales del documento es el predominio del espacio digital. De acuerdo con el informe, el 62 por ciento de los incidentes denunciados ocurrió en entornos digitales, mientras que el 38 por ciento restante se produjo en ámbitos presenciales. Dentro del universo online, el 90 por ciento de los casos se concentró en redes sociales y el 10 por ciento en sitios web. Instagram encabezó la lista con el 36 por ciento de los episodios registrados en redes, seguida por X con el 31 por ciento, Facebook con el 15 por ciento, YouTube con el 7 por ciento, TikTok y WhatsApp con el 4 por ciento cada una, y otras plataformas con el 3 por ciento.

Las redes como principal escenario del odio

La DAIA advirtió que las redes sociales se consolidaron como el principal escenario de circulación del odio antisemita. Según el informe, el entorno virtual no debe entenderse como un espacio separado de la vida cotidiana, sino como parte de un circuito en el que los discursos digitales y los hechos presenciales se retroalimentan.

El documento también señala que el 54 por ciento de los casos se produjo en redes sociales, el 18 por ciento en el espacio público, el 6 por ciento en ámbitos educativos, otro 6 por ciento en sitios web, el 3 por ciento en contextos de vecindad, el 2 por ciento en espacios comerciales y el resto en ámbitos comunitarios o particulares.

En relación con el tipo de discurso antisemita registrado, el informe destaca el peso del conflicto en Medio Oriente. Durante 2025, el 40 por ciento de los hechos estuvo directamente vinculado con esa temática. Las expresiones xenófobas tradicionales, la simbología nazi y las teorías conspirativas representaron cada una el 17 por ciento de los casos. En menor medida aparecieron manifestaciones de corte nacionalista, religioso, asociadas a la avaricia y expresiones de negacionismo o banalización del Holocausto.

El trabajo sostiene que, en muchos casos, viejos prejuicios antisemitas aparecen reformulados bajo discursos presentados como antisionistas o como críticas políticas al Estado de Israel. En ese punto, la DAIA advierte sobre la necesidad de distinguir entre la crítica legítima a un gobierno o a una política estatal y aquellas expresiones que trasladan esa crítica al conjunto del pueblo judío o reproducen estereotipos históricos.

Otro de los puntos que generó preocupación es la aparición de nuevas formas de circulación del antisemitismo mediante inteligencia artificial y noticias falsas. El documento advierte sobre la proliferación de contenidos generados o potenciados por IA que reciclan teorías conspirativas y prejuicios contra la comunidad judía. Según explican, los algoritmos de recomendación pueden profundizar esos sesgos al mostrar a los usuarios contenidos que validan creencias previas y construyen “verdades” distorsionadas.

De la pantalla a la vida cotidiana

Aunque el ámbito digital concentra la mayor parte de los casos, la DAIA también alertó por el crecimiento sostenido de los hechos presenciales en los últimos años. En 2025 se registraron 9 agresiones físicas, que representaron el 1 por ciento del total, y ocho amenazas explícitas. Si bien las agresiones físicas mostraron un leve descenso respecto de 2024, cuando se habían contabilizado 10 episodios, la entidad manifestó preocupación por la persistencia de formas de hostilidad que exceden lo verbal.

En el plano presencial, la Ciudad de Buenos Aires concentró el 75 por ciento de los casos físicos registrados. Le siguieron la provincia de Buenos Aires, con el 8 por ciento; Santa Fe y Río Negro, con el 3 por ciento cada una; Córdoba y Neuquén, con el 2 por ciento; y otras provincias, con el 7 por ciento. El informe aclara que esa distribución no necesariamente implica mayores niveles de antisemitismo en esos distritos, sino también diferencias en los hábitos de denuncia.

El relevamiento también incluye una dimensión jurídica. Según la DAIA, 59 de los 713 casos, equivalentes al 8 por ciento, fueron judicializados por la naturaleza o el contexto en que ocurrieron. La entidad recordó que la Ley Antidiscriminatoria contempla distintas figuras para abordar hechos de discriminación, aunque aclaró que no todos los episodios relevados cuentan con elementos suficientes para avanzar por la vía judicial.

En sus conclusiones, el informe plantea que el antisemitismo actual combina prejuicios históricos con nuevas narrativas digitales. Para la DAIA, el fenómeno requiere una respuesta integral que incluya prevención educativa, formación ciudadana, alfabetización digital, políticas de moderación en plataformas y herramientas jurídicas para frenar la impunidad en los entornos virtuales.

“La lucha contra el antisemitismo no consiste solamente en denunciarlo”, señala la presentación del informe. También implica, según la entidad, crear condiciones para que la comunidad judía pueda vivir plenamente su identidad y aportar a una sociedad más diversa, democrática y plural.

El documento advierte que lo que ocurre en las pantallas no debe ser minimizado como una expresión aislada o menor. Por el contrario, sostiene que la hostilidad virtual puede funcionar como antesala de formas más graves de violencia. En ese sentido, el informe de la DAIA vuelve a instalar una pregunta de fondo para la convivencia democrática: cómo frenar discursos de odio que se viralizan con rapidez, se camuflan como opinión y encuentran en las redes sociales un territorio cada vez más fértil.

Con todo, el desafío no es únicamente contar los casos, sino impedir que la discriminación se naturalice como parte del paisaje digital y cotidiano. Porque cuando una sociedad empieza a acostumbrarse al odio, el problema ya no es solo de quienes lo padecen: es de todos.


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