
En cuanto a los aspectos geográficos y demográficos, Inglaterra es la nación más extensa y poblada de las cuatro que constituyen al Reino Unido. Su superficie aproximada es de 130 mil km2 (similar a la extensión de Santa Fe) y su población supera los 57 millones de habitantes, lo que representa casi el 85 por ciento del total del Reino.
Para entender la política científica y tecnológica, primero hay que entender los lineamientos políticos. El Gobierno Central del Reino Unido concentra algunas funciones y descentraliza otras para otorgar poder de decisión a cada país integrante. Por ejemplo, Irlanda, Escocia y Gales definen sus propias políticas educativas. Sin embargo, hay cuatro áreas que el Reino Unido considera estratégicas y tiene el control total: Macroeconomía y Moneda, Defensa, Política Exterior, y Ciencia y Tecnología.
Medicina, conectividad y soberanía
Hasta 2023, el Reino Unido no contaba con un organismo propio destinado a la ciencia y la tecnología. A partir de ese año, el Gobierno Central impulsó un Departamento encargado de concentrar todos los esfuerzos que estaban dispersos para ordenar el rumbo del sector. A pesar de que la inteligencia artificial es la máxima prioridad, también apuntan a la fusión entre biología e ingeniería. En este aspecto, sus aplicaciones van desde nuevos materiales sostenibles hasta terapias médicas avanzadas.
Al mismo tiempo, el gobierno apuesta a la conectividad avanzada a través del 6G, las tecnologías cuánticas para sensores ultrasensibles, sistemas de navegación sin GPS y computación destinada al descubrimiento acelerado de fármacos. A su vez, uno de los objetivos más importantes está vinculado a los semiconductores, para asegurar la cadena de suministro de microchips, potenciar los diseños nacionales y reducir la dependencia de Asia.
Al ser una potencia mundial de la industria farmacéutica (allí se creó una de las vacunas contra la covid), Reino Unido también invierte miles de millones de libras para diseñar nuevos tratamientos e incentivar a los mejores científicos del rubro a nivel mundial para que realicen sus investigaciones en el país. Incluso, el gobierno cuenta con una agencia específica que financia proyectos conocidos como de “alto riesgo y alto beneficio”, que pueden revolucionar la industria en el caso de que prosperen.
IA, sector público e innovación
El Reino Unido impulsa la inteligencia artificial orientada al Estado. Por un lado, desarrolla iniciativas digitales que concentran en un mismo lugar todos los trámites ciudadanos. Además, brinda respuestas rápidas a quienes eligen hacer esos trámites por teléfono. Por otro lado, el gobierno cuenta con un equipo propio de ingenieros, científicos y desarrolladores que crean aplicaciones con IA para resolver problemas en el sector público.
El programa, conocido como i.AI, comenzó en 2020 y se orienta a gobiernos locales, salud, educación, vigilancia y defensa. Aunque sus logros incluyen desde chatbots hasta transcripciones y soportes de ayuda, diferentes sectores critican la dependencia de actores externos, ya que se realizan sobre plataformas de Google, Anthropic, Palantir, Microsoft y Open AI, entre otros.
En esta línea, el gobierno creó una Biblioteca Nacional de Datos para centralizar la información pública de los países que integran el Reino Unido. Alejada de la idea europea de la regulación estricta, le otorga el acceso a investigadores, científicos y emprendedores para entrenar diferentes programas con IA a partir de millones de datos locales.

