
Con una extensión territorial de 505.992 km2, la superficie española se asemeja a la suma de la provincia de Buenos Aires y Río Negro. Al igual que Egipto, España es un país transcontinental. A pesar de que la mayoría de su territorio se encuentra en Europa, las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla se encuentran en el norte de África.
En relación a sus vecinos, la nación ibérica limita al oeste con el océano Atlántico y Portugal, al norte con el mar Cantábrico, al noreste con Francia y Andorra, al este con el mar Mediterráneo y al sur con Marruecos. En cuanto a población, el último censo indica que viven 49,6 millones de habitantes, cifra máxima desde que comenzaron los registros formales en 1971.
Crecimiento sostenido e inclusivo
Para tomar dimensión del crecimiento que registra España en ciencia y tecnología, el gasto en investigación y desarrollo creció más de un 60 por ciento desde 2018. El aumento que registra en este lapso es de tal magnitud que está por encima de la Unión Europea, China y Estados Unidos. A su vez, la inyección de dinero está acompañada por la ampliación de la plantilla de científicos. En este aspecto, el personal empleado en el sector aumentó más de un 30 por ciento en los últimos ocho años y registra niveles históricos.
Atravesado por la perspectiva de género, el gobierno también vela por la inclusión de las mujeres en la ciencia y la tecnología. De hecho, su participación subió en los últimos años y ya ocupan más del 40 por ciento del sector. Incluso, el ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades está dirigido por Diana Morant, ingeniera en telecomunicaciones.
El crecimiento económico y de personal también está acompañado del rol que ocupa la ciencia y sus integrantes en España. En este sentido, el gobierno de Pedro Sánchez creó en 2024 una Oficina Nacional de Asesoramiento Científico compuesto por 12 mujeres y 10 hombres para diseñar y evaluar políticas públicas a partir de la evidencia científica.
Entre otras actividades, el equipo de especialistas tiene un rol central en las estrategias que lleva adelante el Estado contra las olas de calor, los incendios forestales y las inundaciones. Ya sea en la lucha contra el cáncer, el cambio climático o la inteligencia artificial, el primer ministro español destaca en sus redes sociales la importancia de la ciencia.
Presente y futuro
La política científica y tecnológica española está regida por una estrategia aprobada en 2021 y vigente hasta 2027. En este sentido, los ejes prioritarios están vinculados a salud, seguridad, cultura y creatividad, industria y defensa, cambio climático, alimentación y recursos naturales. No obstante, el gobierno ya realiza reuniones con diferentes grupos para formular el plan 2028-2034.
Entre tantos proyectos, los dos ejes prioritarios son el cambio climático y la inteligencia artificial. Para el gobierno español, no solo se trata de políticas públicas e implementación, sino de debates éticos a nivel global, donde España sienta una posición clara en los foros internacionales.
Para el Ejecutivo español, la transición ecológica no solo es una obligación ambiental, sino que también es una oportunidad económica e industrial para reindustrializar el país. En este sentido, las energías renovables le permiten crear nuevos empleos y reducir la dependencia energética de los países con hidrocarburos. El plazo para generar el 100 por ciento de la electricidad con energías limpias, ponerle fin a los combustibles fósiles y dejar de emitir gases de efecto invernadero en el año 2050.
En torno a la inteligencia artificial, el gobierno quiere liderar su discusión e implementación desde un enfoque humanista, ético y regulado. En línea con la Ley que integra a la Unión Europea, España fue el primer país europeo en crear una agencia estatal específica para supervisar el uso de la IA. Al mismo tiempo, la apuesta es crear modelos que requieran menor consumo energético y utilizar las diferentes herramientas para resolver problemas ambientales.
De la misma manera, el Poder Ejecutivo está desarrollando un modelo de lenjuage de código abierto denominado ALIA, especializado en español y con lenguas regionales como el catalán, el gallego y el euskera, para evitar sesgos culturales y dependencia de grandes tecnológicas extranjeras.

