
Solo durante julio, Argentina tuvo 20 días nublados y el Servicio Meteorológico Nacional proyecta que esta tendencia continuará hasta octubre. Crespo plantea: “Ya de por sí, el invierno tiende a afectar el estado de ánimo por una cuestión de que hay menos cantidad de horas de luz durante el día. El tema es que encima ahora esa poca cantidad de horas tiene una luz más tenue por estar nublado”.
El hecho de que el cielo cubierto durante un período prolongado afecte el estado de ánimo se debe al funcionamiento del reloj biológico de las personas. El cuerpo tiene su propio reloj interno llamado sistema circadiano que se encarga de regular los cambios físicos, mentales y de comportamiento durante un ciclo de 24 horas. Por ejemplo, uno de los ritmos biológicos más conocidos es el de sueño/vigilia que indica a la persona cuándo debe permanecer despierto (día) y cuándo debe dormir (noche).
Crespo explica que estos ritmos son principalmente regulados por una región del cerebro llamada Núcleos Supraquiasmáticos. A pesar de que las personas tienen osciladores circadianos en casi todos los órganos y células del cuerpo, los Núcleos Supraquiasmáticos son el oscilador principal que recibe señales lumínicas desde los ojos y sincroniza al resto de los osciladores.
“Estos ritmos son endógenos y trabajan con los ritmos del ambiente. Como por ejemplo, si es de noche, el cuerpo entiende que tiene que dormir y, si es de día, debe estar despierto”, detalla el investigador a la Agencia. Y continúa: “El problema acá es que no está oscuro pero tampoco está totalmente iluminado ya que está nublado. Nuestro cuerpo necesita de cierta cantidad de luxes –unidad que mide el nivel de iluminación– y está recibiendo menos; recibe una luz tenue, lo que afecta el funcionamiento de ciertos parámetros circadianos, por ejemplo el del estado de ánimo”.
Al haber luz tenue –también conocida en la ciencia como “dim light”–, se modifica la amplitud del ritmo. Para entenderlo de manera sencilla, se puede imaginar uno de estos ritmos como una onda que sube y baja. La amplitud representa justamente cuánto se aleja esa onda de su punto medio. Cuando durante el día la luz es menos intensa, esa diferencia puede reducirse y alterar así el sistema.

