
Milagros Dolabjian y Solange Rodríguez Espínola, investigadoras del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA), realizaron un estudio con el fin de mejorar el presente de las personas en situación de calle prolongada. Según un informe del Ministerio de Capital Humano elaborado en base a 19 provincias, hay 4421 hombres y mujeres que atraviesan esta situación. Del total, más del 50 por ciento habitan la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Lejos del estigma y los datos numéricos, las científicas se entrevistaron de forma directa con quienes atraviesan esa realidad. A través de siete ejes analíticos vinculados a las causas y los orígenes, los por qué de las estadías extendidas, los consumos problemáticos de sustancias, el malestar psicosocial, el lugar que ocupan los vínculos afectivos y las aspiraciones de revertir el presente, el objetivo fue realizar un diagnóstico real para pensar alternativas que superen la mirada sanitaria y habitacional. Es decir, algo más que un techo, un baño y atención médica.
“Cuanto más se ve este fenómeno, menos preocupación genera. La mirada de terceros se resume en ‘este está mal de la cabeza’ o ‘está consumido’. Se intentan buscar justificaciones para explicar el hecho de que una persona esté tirada por ahí. Por eso, para poder hacer un cambio real, es necesario hacer un diagnóstico de la situación. Comprender es lo que más nos acerca a poder intervenir de manera más precisa”, destacó Rodríguez Espínola, coordinadora del área de Capital Humano y Bienestar del Observatorio.
Por su parte, Dolabjian, quien es becaria del Conicet en la UCA, agregó: “Las políticas públicas en este ámbito deben ser integrales y no quedarse solamente en lo sanitario y lo habitacional. Es fundamental que se trabaje sobre la capacidad de recrear vínculos, los espacios terapéuticos, el apoyo comunitario, las posibilidades de trabajo. Desde el Observatorio, nos parece muy importante visibilizar las necesidades de toda la población, y más aún de los grupos más excluidos y vulnerados”.
Lejos de una oficina y una computadora, las investigadoras se entrevistaron mano a mano con personas en situación de calle prolongada para llevar a cabo el estudio. En este sentido, trabajaron sobre siete ejes de análisis para conocer no solo las causas, sino también para indagar las perspectivas a futuro.
Los tres primeros puntos giraron en torno a la llegada a situación de calle, el por qué de la permanencia larga y las representaciones sociales alrededor de vivir en la calle. Luego, los diálogos se centraron en el consumo problemático de sustancias, el malestar psicosocial y las estrategias para afrontarlo. Por último, las especialistas indagaron en los vínculos afectivos, las pérdidas y las redes de apoyo, y las posibilidades de reconstruir los proyectos de vida.
Aunque las entrevistas fueron personales, todas tienen puntos en común vinculados a violencia intrafamiliar, rupturas vinculares tempranas, consumo de sustancias, pobreza estructural, precariedad laboral, abandono escolar, debilitamiento progresivo en las redes de apoyo y circulación persistente por diferentes dispositivos asistenciales, sanitarios y penales.
“La gente suele pensar de manera recortada. Como si todas las personas que están en situación de calle llegaran a esta circunstancia por un consumo problemático, por la pobreza o porque simplemente se fueron de su casa. Lo que advertimos es que el hecho de estar en situación de calle no es algo que se da de un día para otro. Más bien, es un proceso de acumulación de desventajas a lo largo de la vida”, explicó Dolabjian.
Pese a que las personas en situación de calle sufren múltiples vulneraciones a los derechos humanos, las investigadoras también muestran un costado optimista y propositivo que supera a las opciones tradicionales. “Los cambios no dependen exclusivamente de recursos materiales o intervenciones específicas, sino de la posibilidad de acceder a relaciones significativas, experiencias de reconocimiento, espacios comunitarios y oportunidades concretas para reconstruir proyectos de vida”, subrayaron.

