Plásticorales: científicos japoneses identificaron una nueva forma de contaminación

Hallaron polietileno y polipropileno que se adhirió a los poros del esqueleto del coral.

Plasticoral recogido en la playa de Chosu, situada en el Parque Nacional de Yanbaru, en el norte de la isla principal de Okinawa, Japón. Créditos: Ilechukwu.
Plasticoral recogido en la playa de Chosu, situada en el Parque Nacional de Yanbaru, en el norte de la isla principal de Okinawa, Japón. Créditos: Ilechukwu.
3 minutos

De manera reciente, científicos del Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa y la Universidad de Ryukyus identificaron en tres playas de Japón los “plasticorales”, una nueva forma de contaminación. Se trata de restos de coral que quedaron adheridos o aglutinados con fragmentos de plástico, principalmente polietileno y polipropileno, mediante procesos asociados al calor. Si bien ya se habían identificado otras formas de residuos plásticos fusionados con materiales naturales, como rocas y arena, la novedad en este caso es que el plástico también penetró en los poros del esqueleto del coral.

La contaminación plástica es uno de los principales problemas a los que se enfrenta el ecosistema marino. Se estima que el fondo oceánico contiene de 3 a 11 millones de toneladas de plástico y se han detectado residuos de este tipo en playas, arrecifes de coral, fondos marinos, praderas marinas y manglares. Además, se calcula que más de 500 especies marinas diferentes ingieren plásticos. En ese contexto, durante inspecciones rutinarias de residuos en las playas de Okinawa, se hallaron de manera accidental restos de corales con pequeñas manchas de colores.

Al analizarlos mediante una técnica conocida como espectroscopia Raman, identificaron que esas manchas eran polímeros derivados de plásticos domésticos de uso común; específicamente, se trataba de polietileno y polipropileno. Ambos plásticos son los más comunes del mundo y, puntualmente, los más usados en Japón. En el paper, los investigadores explican que, al ser polímeros termoplásticos, se ablandan y deforman con el calor, lo que podría explicar por qué se infiltraron en la superficie y en los poros de los restos del coral. En total, documentaron cinco casos de plasticorales en tres playas de la isla de Okinawa: Playa Ibu, Playa Odo y Playa Sosu

Plasticoral recogido en la costa de Ibe, dentro del Parque Nacional de Yanbaru, en el norte de la isla principal de Okinawa, Japón. Créditos: Ilechukwu .
Plasticoral recogido en la costa de Ibe, dentro del Parque Nacional de Yanbaru, Okinawa, Japón. Créditos: Ilechukwu .

Así, los identificaron como una nueva forma de residuos plásticos que puede persistir en la vida marina y se suma a otras variantes que se han encontrado antes. Por ejemplo, en 2014 se identificó por primera vez los plastiglomerados, que se forman cuando el plástico fundido se mezcla con rocas, guijarros y arena. Más tarde, se conocieron los piroplásticos, descritos como desechos plásticos deformados por la exposición a altas temperaturas de la combustión; los plastitares, que se forman por el atrapamiento de plástico por alquitranes en zonas intermareales; y los plasticrusts, que refiere a los desechos plásticos que cubren rocas en las costas intermareales.

Los científicos detallan que se desconocen los impactos específicos y la toxicidad que pueden tener los plasticorales en los organismos de los arrecifes, aunque incluyen entre los riesgos potenciales al aumento de la liberación y exposición de organismos marinos a microplásticos.

Plasticorales recolectados en A) Playa Ibu, B) Playa Odo y C) Playa Sosu. Créditos: Paper publicado en Science Direct.
Plasticorales recolectados en A) Playa Ibu, B) Playa Odo y C) Playa Sosu. Créditos: Paper publicado en Science Direct.

Describen en el artículo: “Los entornos de arrecifes de coral en todo el mundo no son inmunes a los efectos perjudiciales de la contaminación por plásticos marinos. Entre los efectos adversos reportados se incluyen la asfixia, el enredo, la abrasión o el daño físico a las colonias de coral, así como una mayor susceptibilidad a enfermedades”. Además, plantean que los estudios recientes también han descrito el papel potencial de los esqueletos de coral como sumideros de microplásticos. “Sin embargo, la integración y aglutinación de plásticos en los escombros de coral debido a deformaciones térmicas y otras interacciones abióticas no se han estudiado ni reportado ampliamente”, aseguran.

A la vez, el equipo propone que tanto este residuo como otros de plástico pueden funcionar como registro geológico del “Plasticeno”, término que sugieren algunos científicos para denominar al período geológico que comenzó a partir de 1950.


¿Te gustó esta noticia? ¡Compartila!
Scroll al inicio