
Las autoridades policiales de Finlandia iniciaron una investigación penal contra la filial de Google, Tuike Finland Oy, por presuntos daños ambientales en un terreno donde se construirá un centro de datos en la ciudad de Muhos, al norte del país. Se acusa a la empresa de talar más de 300 hectáreas de bosque y de posibles irregularidades en el drenaje y la gestión del agua, antes de completar las evaluaciones de impacto ambiental exigidas por la ley. En paralelo, las autoridades también ordenaron suspender la actividad en Otanmäki, pueblo al sur de Finlandia, donde se preparaba el terreno para la construcción de otro centro de datos.
El proyecto forma parte de un plan anunciado el mes pasado por Alphabet, empresa matriz de Google, para invertir 13 mil millones de dólares en infraestructura de inteligencia artificial en Finlandia. La compañía describió la iniciativa como su mayor inversión en Europa. El plan contempla la construcción de centros de datos y otras obras de infraestructura para abastecer servicios como Gemini, el buscador de Google, Maps y YouTube.
De manera reciente, la Autoridad Finlandesa de Licencias y Supervisión ordenó a Google que detuviera temporalmente las obras en Muhos y en la localidad de Otanmäki ya que todavía no habían finalizado las evaluaciones de impacto ambiental. Según se detalla en el comunicado oficial, la empresa ya había realizado varias intervenciones en los terrenos para avanzar con la construcción de los centros de datos. Entre ellas, se encuentran la tala de árboles, la remoción de la capa superficial del suelo, la construcción de caminos de acceso y zonas de almacenamiento, las modificaciones en cunetas y alcantarillas y la gestión de aguas pluviales. Según informó la Asociación Finlandesa para la Conservación de la Naturaleza, Google taló cerca de 300 hectáreas de bosque.

Además, las autoridades de Finlandia advirtieron que la zona del proyecto se ubica en un área donde hay presencia de esquisto negro, una roca sedimentaria que contiene sulfuros. Por eso, los trabajos de drenaje, las excavaciones y las modificaciones en el terreno pueden provocar la oxidación de esos materiales, lo que podría aumentar la acidez del agua y la concentración de metales.
Ante esta situación, las autoridades indicaron a la empresa que debe presentar un plan detallado de gestión del agua antes del 5 de noviembre. El documento deberá incluir las estructuras previstas, los plazos de ejecución y un sistema de monitoreo independiente de la calidad del agua. También deberá contemplar las fuertes lluvias, el deshielo y los riesgos derivados de la presencia de sulfuros en el suelo. Estiman que la investigación se extenderá hasta 2027.

