La contaminación que nadie ve: los excrementos de pingüinos emiten casi medio millón de toneladas de metano al año

Las heces de la especie conocida popularmente como “barbijo” liberan el gas de efecto invernadero en grandes cantidades.

Créditos: National Geographyc.
Créditos: National Geographyc.
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Los pingüinos antárticos conocidos como “barbijo” por la línea negra que se dibuja en su rostro vuelven a ser noticia. De manera reciente, un estudio alertó sobre la disminución del tamaño de esta especie en la isla Zavodovski, ubicada en las Islas Sandwich del Sur, debido a la escasez de krill, su principal alimento. Ahora, una nueva investigación puso el foco en otro aspecto de estos animales: sus excrementos podrían generar cerca de 490 mil toneladas de metano al año.  El hallazgo, publicado en la revista Climate and Atmospheric Science, plantea que se trata de una fuente natural de gases de efecto invernadero que podría no tenerse en cuenta en los cálculos de emisiones.

El estudio, desarrollado por investigadores del Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía y la Universidad de Granada, se centra en dos grandes colonias en las Islas Shetland del Sur. El equipo científico señala que las emisiones naturales de metano en las regiones polares están poco estudiadas y que la mayor parte de los informes sobre la liberación de este gas al ambiente está centrada en las fuentes de origen humano, como combustibles fósiles, agricultura y residuos, o en animales, como el ganado. 

Sucede que las grandes concentraciones de fauna silvestre, como las colonias de aves marinas en regiones polares, pueden generar emisiones de gases a través de la acumulación y la descomposición de materia orgánica en el guano, el excremento de los pingüinos. Así, revelaron que el guano de las colonias de pingüino barbijo de la Antártida emite alrededor de 490 mil toneladas de metano al año al descomponerse.

Para averiguar esto, el equipo científico midió de manera directa el gas a través de analizadores de gases de alta precisión en dos grandes colonias de pingüinos de la isla Decepción, en el archipiélago antártico de las Shetland del Sur. Además, utilizaron drones equipados con cámaras y sensores especiales para fotografiar las colonias desde el aire, elaborar mapas de la superficie ocupada por guano y calcular el tamaño de las poblaciones.

A su vez, estimaron que, si se tiene en cuenta no solo el terreno cubierto por excremento, sino también el suelo donde los pingüinos tienen presencia y actividad, las emisiones podrían alcanzar las siete millones de toneladas de metano al año. Esto se debe a que la actividad de las aves modifica el suelo y aporta materia orgánica, lo que puede favorecer los procesos que producen metano. Los científicos sostienen que las mediciones de las emisiones de gases de efecto invernadero no suelen tener en cuenta las fuentes naturales, como el caso del guano del pingüino barbijo. 

En esta misma línea, de manera reciente se publicó otro estudio en la revista Environmental Research Letters, que revelaba que el aumento de las temperaturas globales provocado por la quema de combustibles fósiles está activando, a su vez, procesos naturales que liberan metano y dióxido de carbono, lo que contribuye a intensificar aún más el calentamiento del planeta. 

El artículo detallaba que, a medida que el planeta se calienta, el permafrost –capa de suelo congelada–, los incendios forestales, los humedales y las aguas dulces comienzan a liberar sus propios gases de efecto invernadero. Estos se suman a las emisiones ya generadas por la actividad humana y elevan así las temperaturas de la Tierra.

En este sentido, ambos equipos científicos enfatizan la necesidad de sumar estas emisiones naturales a las mediciones de gases de efecto invernadero para tener unas cifras más exactas sobre el calentamiento global.


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