El camino hacia el abismo: el videojuego argentino que lleva a Buenos Aires al apocalipsis 

La cultura nacional se ve reflejada a través del mate, el tono gauchesco que utilizan los personajes, la bandera y la aparición de locaciones como la avenida 9 de Julio y la Plaza de Mayo.

"El camino hacia el abismo"
“El camino hacia el abismo” es el primer videojuego que realiza el cineasta argentino Matías Rispau.

La avenida 9 de Julio, la Biblioteca Nacional, los subtes, el mate y el personaje principal envuelto en la bandera de Argentina jurando defender sus tierras son algunas de las cosas que adelanta el tráiler del videojuego “El camino hacia el abismo”. Con un Buenos Aires distópico, este desarrollo se basa en la película “Me encontrarás en lo profundo del abismo” de Matías Rispau y aparenta ser la próxima revelación del mundo gamer. 

La película y el videojuego suceden dentro del mismo universo ficticio: especies y criaturas gigantes de otro planeta llegan a Buenos Aires y desatan el apocalípsis. Con ello, se produce un cambio atmosférico y climático con lluvias incesantes que vuelven a la ciudad un lugar inhabitable para los humanos. En la película, el protagonista busca sobrevivir, en el videojuego debe volver al epicentro del caos para resolver problemas personales.

“Con la película creé un universo apocalíptico que quiero expandir con el juego, donde el personaje siente un instinto por adentrarse nuevamente en la ciudad debido a unos temas personales. Allí, se encontrará con personas agresivas, gente común, soldados argentinos y bandos de países europeos y asiáticos que vienen con el objetivo de invadir”, cuenta Rispau a la Agencia de Noticias Científicas de la UNQ y agrega que la historia sucede dos años después de los tiempos de la película.

Tráiler de “El camino hacia el abismo”.

Además de que transcurre específicamente en Buenos Aires y aparecen locaciones como los Bosques de Ezeiza y la Plaza de Mayo, el juego contiene otros ingredientes que remiten a la cultura nacional, como la acción de calentar la pava para tomar mate o el tono gauchesco con el que hablan los personajes. 

“Cuando publicamos el tráiler recibí una muy buena respuesta por parte del público gamer. Tenía sospechas de que podía generar una buena repercusión pero no a este nivel en el que se contactaron personas nuevas o que no son del mundo de los juegos. Es muy gratificante porque es lo que espera uno cuando hace una obra”, comenta el director.

Biblioteca Nacional en el juego. Créditos: Corta.
Biblioteca Nacional en el juego. Créditos: Corta.

Rispau se dedica al cine hace más de quince años pero es la primera vez que indaga en el lenguaje de los videojuegos. Si bien reconoce que hace tiempo desea hacerlo, nunca encontraba el momento. “Cuando me di cuenta que creé un universo y que podía expandir la historia original a otros relatos y formatos, me animé a hacer el videojuego. Hay cosas interesantes en estos dos lenguajes, por ejemplo, en el cine es el director el que guía la mirada del espectador a través de los planos, el encuadre y de la escena que quiere que vea. En cambio, en los juegos, el usuario tiene la libertad de moverse”, explica. El desafío está, entonces, en construir las escenas de modo tal que el jugador siga el camino que el director desea, “aunque tampoco lográs tener ese control”, afirma.

Si bien el videojuego aún está en etapa de desarrollo, se espera que durante este año se lance otro avance que alimente las ansias de los y las gamers.


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Luciana Mazzini Puga

Licenciada en Comunicación Social (UNQ).