
“Hoy la mayoría de los trabajadores de enfermería, técnicos, administrativos y mantenimiento no llegan a la canasta básica. Tenemos un progresivo deterioro salarial desde hace años y nuestras condiciones de trabajo son agobiantes. Personal altamente calificado de todas las tareas y sectores enfrenta situaciones que ponen en riesgo nuestra salud física y mental constantemente”, explica Ivone Malla, médica hepatóloga del Garrahan, a la Agencia de Noticias Científicas de la UNQ.
El presupuesto para el Garrahan es el mismo que tenía en 2023, ya que no fue actualizado en 2024 y en 2025. “A lo largo del año pasado perdimos hasta un 40 por ciento de salario frente a la inflación, lo que repercutió en que muchos trabajadores se vayan y no sean reemplazados. A la vez, hay personas contratadas que deberían haber sido regularizadas a mitad del año pasado. Se están haciendo contrataciones cada tres meses, lo cual compromete la estabilidad laboral de los compañeros y el normal funcionamiento del Hospital”, cuenta Gerardo Oroz, delegado de ATE en el Garrahan, a la Agencia.
Sin embargo, el problema no es solo salarial. Los trabajadores denuncian la falta de insumos en salas de internación y la sobrecarga en la atención de pacientes al recibir a familias que perdieron sus obras sociales o no tienen donde atenderse y recurren al Garrahan, sea o no una patología de alta complejidad.
Además, según detalla Malla, integrante de la Comisión de Condiciones de Trabajo Insalubres y/o Agotamiento Prematuro del Hospital (Ctiap), al atender a pacientes pediátricos con las patologías más complejas del país y la región, el personal de salud se enfrenta al sufrimiento no solo de quien lleva la enfermedad, sino también de sus familias. “Muere casi un paciente por día en el hospital y, en su mayoría, no son muertes inesperadas. Es un proceso que, luego de todos los esfuerzos, termina de esa manera”, afirma.
Y agrega ante la Agencia: “A eso hay que sumarle la exposición a tóxicos, rayos, quimioterapias, anestésicos, gérmenes multi-resistentes y, no menos importante, la exposición a nosotros mismos. Tenemos un alto grado de agotamiento y desgaste, burnout en muchos casos, lo que hace que el ambiente laboral sea sumamente estresante por donde se lo mire”.