Café y cerebro: un consumo moderado se relaciona con un menor riesgo de padecer demencia

El trabajo realizó un seguimiento de 145 mil personas por más de 45 años. También midieron cómo afecta la concentración y el deterioro cognitivo.

Consumir de dos a tres tazas de café al día podría disminuir la chance de padecer demencia (imagen: lasexta.com)
Consumir de dos a tres tazas de café al día podría disminuir la chance de padecer demencia (imagen: lasexta.com)

Suena el despertador temprano a la mañana y lo único que empuja a algunas personas fuera de la cama es el olor a café recién preparado. Una taza humeante de esta infusión provoca alegría. Su consumo forma parte de la rutina diaria de millones de personas en todo el mundo, sin embargo, sus efectos en la salud son fuente de controversia. En este contexto, un grupo de investigadores de la Universidad de Harvard desarrolló un estudio a largo plazo, el mayor hasta la fecha respecto del impacto de la cafeína en el riesgo de desarrollar demencia. Los resultados hablan de una disminución de la posibilidad de padecerla gracias a un consumo moderado de la infusión. Los datos forman parte de una publicación en la revista Jama Network a la que la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes tuvo acceso.

En el estudio realizado en la Universidad de Harvard, midieron cómo impactaba el consumo de café con cafeína, el café descafeinado y el té. El consumo de estas bebidas se asoció con la disminución del riesgo de demencia y con la mejora de distintos indicadores del funcionamiento cognitivo. Los investigadores se basaron en el seguimiento de más de 130 mil personas que formaban parte de estudios de profesionales de la salud en Estados Unidos. Los participantes no presentaban cáncer, enfermedad de Parkinson ni demencia al inicio del estudio. Lo llamativo es que esta investigación comenzó en 1980, con lo cual los datos se recolectaron por más de 45 años. Se trata del estudio más largo realizado hasta la fecha respecto del consumo de café en relación a la salud cognitiva.

Tras ajustar factores que podrían influir en la salud, como la edad, el estilo de vida o la dieta en general, los investigadores observaron que las personas con mayor consumo de café con cafeína o té tenían menos casos de demencia en comparación con aquellas que consumían menos. En términos comparativos, en el grupo con mayor ingesta se registraron 141 casos de demencia por cada 100 mil, frente a 330 en el grupo con menor consumo. Todos estos valores corresponden al plazo de un año.

Un hallazgo importante es que el café descafeinado no mostró una asociación clara con el riesgo de demencia ni con un mejor desempeño cognitivo. Por otro lado, el té, que presenta una moderada concentración de cafeína, presentó resultados similares a los del café con cafeína. Según los especialistas a cargo del artículo, esto sugiere que el componente activo más relevante podría ser la cafeína, y no otros elementos propios del café.

Además del menor riesgo de demencia, quienes bebían más café con cafeína también reportaron con menor frecuencia deterioro cognitivo subjetivo. En otras palabras, presentaban menos problemas en su memoria o concentración. Para saber cómo era el consumo de cafeína y otros componentes, los investigadores realizaron encuestas respecto de la dieta cada dos a cuatro años mediante cuestionarios. La percepción personal de problemas de memoria o atención también fue evaluada de esta manera.

Los investigadores también explican que no hay un efecto del tipo dosis-respuesta. Esto significa que los beneficios no aumentan con el consumo. Es decir, no hay menos deterioro cognitivo cuanto más café se tome. Los beneficios aparecen con dos o tres tazas al día de té o café con cafeína. Incluso los consumos más bajos se relacionaron con algunos efectos positivos en comparación con la ausencia total de consumo.

Más allá de lo llamativo de los resultados y a pesar de la magnitud y duración del estudio, los especialistas llaman a la cautela en la interpretación. Se trata de un estudio observacional, y esto significa que puede detectar asociaciones, pero no probar una relación directa de causa y efecto. Advierten que no puede afirmarse con certeza que el café con cafeína reduzca el riesgo de demencia, solo que ambos factores aparecen vinculados en los datos. Los hallazgos son valiosos, pero hay que tener en cuenta otros factores relacionados con el estilo de vida de quienes consumen café. La actividad física, la dieta o incluso el nivel educativo también podrían influir en la posibilidad de padecer o no demencia.

Aun así, esta investigación aporta una pieza importante al debate científico. Quedan por delante estudios adicionales para comprender mejor los mecanismos biológicos y saber con certeza hasta qué punto la cafeína es beneficiosa. Sin embargo, hay alguna evidencia para disfrutar una taza de café a la mañana y sin culpa.


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