El laboratorio de la UNQ que certifica alimentos libres de gluten duplicó la cantidad de muestras analizadas en 2025

Las especialistas trabajaron con más de 2100 productos durante todo el año. Sus clientes destacan la calidad, la rapidez y el bajo costo que tiene el servicio.

Valeria Segatori, Gustavo Bada, Lorena Caligiuri, Norailys Lorenzo, Vanesa Ludemann, Alfonsina Moavro, Antonella Vera y Carla Capobianco, integrantes de la UAA. Créditos PSB UNQ.
Valeria Segatori, Gustavo Bada, Lorena Caligiuri, Norailys Lorenzo, Vanesa Ludemann, Alfonsina Moavro, Antonella Vera y Carla Capobianco, integrantes de la UAA. Créditos PSB UNQ.

El laboratorio de la Universidad Nacional de Quilmes que analiza alimentos libres de gluten duplicó la cantidad de muestras procesadas durante 2025. En este sentido, la Unidad de Análisis de Alimentos (UAA) examinó más de 2.100 productos para certificar la ausencia de TACC en cada uno de ellos. El crecimiento de la UAA se da en un contexto adverso tanto para la industria nacional como para las universidades públicas. Sin embargo, los clientes destacan el servicio brindado en la UNQ porque cumple con las normas ISO 9001 y está certificado por el Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM), porque los turnos para estudiar a los alimentos se otorgan en menos de 15 días (otros lugares pueden demorar varios meses) y los resultados se brindan antes de las dos semanas.

“Las estadísticas nos demuestran que no solo sumamos clientes nuevos, sino que también hay una fidelización de quienes nos conocen desde el principio. Nuestro laboratorio es competitivo porque tenemos muy buena disponibilidad de turnos, porque somos muy exigentes con nosotras mismas y porque el costo es inferior al de otros laboratorios. Es un crecimiento muy lindo y gratificante, porque ponemos mucho compromiso para que el trabajo de sus frutos”, cuentan Vanesa Ludemann y Alfonsina Moavro, referentes de la UAA, en diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes.

La historia del laboratorio surgió hace diez años, cuando comenzó a realizar ensayos para determinados productores. En 2018, le solicitó al Ministerio de Agroindustria de la provincia de Buenos Aires ser reconocido como laboratorio oficial. Para tomar dimensión, solo tres lugares de la Provincia tienen este reconocimiento: el Instituto Biológico Dr. Tomás Perón, ubicado en La Plata, la Universidad Nacional de Lanús y la UNQ.

En 2021, la UAA obtuvo la certificación ISO 9001 y superó con éxito las auditorias de seguimiento y mejora que realiza IRAM cada doce meses. En menos de cinco años, el laboratorio creció gracias a su eficacia. En la era de la publicidad en las plataformas y las redes sociales, las referentes destacan que fue “el boca en boca” lo que les permitió expandirse.

“Mientras que el servicio sea rentable, tratamos de ajustar el costo al mínimo. En este aspecto, el dinero que va entrando se reinvierte en recursos humanos y equipos que quedan en la Universidad y son parte de la comunidad”, detalla Ludemann, quien dirige la Unidad de Análisis de Alimentos. Además de herramientas de última tecnología para analizar las muestras, la UAA financia sus propias becas de formación profesional para estudiantes.

El trabajo en equipo funciona

A principio de marzo, la UAA superó con éxito la auditoria que realiza IRAM cada año. No solo se evaluó el sostenimiento de los logros obtenidos hasta el momento, sino que se examinó el cumplimiento de nuevos objetivos. “En 2025 nos propusimos participar de más mediciones que comparen el desempeño de nuestro laboratorio con otros, y que nos vaya bien. Al mismo tiempo, buscamos achicar al máximo el plazo de cumplimiento con los clientes”, relata Moavro.

El trabajo que lleva adelante el laboratorio no solo funciona gracias a los estudiantes y los profesionales que trabajan en la UAA, sino que también es posible gracias a la Plataforma de Servicios Biotecnológicos, la Secretaría de Innovación y Transferencia Tecnológica, y el Departamento de Ciencia y Tecnología, que acompañan en la parte administrativa y contable, entre otras cuestiones.

Aunque las condiciones para la ciencia y la tecnología son adversas en Argentina, Ludemann no baja los brazos y redobla los esfuerzos. “Hace mucho tiempo que estoy en esta Universidad y tengo la camiseta súper puesta. La UNQ sigue firme y de pie, tengamos o no tengamos recursos. Acá hay convicción y cuando salen las cosas bien es un orgullo que contagia y motiva. A pesar del contexto desfavorable, queremos ser cada día mejores e invertimos mucho tiempo para hacer las cosas bien y generar mucha cultura del trabajo”.


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