Austria, un rival con historia y presente: de los Premios Nobel a la teoría económica que inspira a Milei

Aunque en fútbol está por debajo de Argentina, está muy por encima en inversión científica y tecnológica.

Festejo de la selección de Austria. Créditos: C5N.
Festejo de la selección de Austria. Créditos: C5N.
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Después del debut nocturno del martes 16 de junio a las 22 horas frente a Argelia, llegará el turno de la segunda fecha frente a Austria el lunes 22 de junio a las 14 horas. Además de ser conocido por su música clásica (allí nacieron Mozart y Beethoven, entre otros), sus palacios y sus alpes para practicar esquí, el país europeo tiene una larga trayectoria en ciencia y tecnología. A pesar de tener solo 9 millones de habitantes, se encuentra en el top 10 de naciones con más premios Nobel. No solo tiene un pasado con muchos laureles en ciencias exactas y sociales, sino que su presente también es pujante: la inversión en innovación y desarrollo es del 3,34 por ciento del PBI, casi 24 veces más que el presupuesto 2026 de Argentina. Aunque en fútbol el equipo de Scaloni tiene grandes chances de ganar, en ciencia y tecnología pierde por goleada.

La ciencia y la tecnología en Austria tienen una rica y larga historia. En este sentido, fue una de las principales capitales intelectuales del mundo entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Por ejemplo, allí nació el Círculo de Viena, que nucleó desde 1924 a 1936 a prestigiosos científicos de distintos ámbitos preocupados por promover una filosofía conocida como empirismo o positivismo lógico. Además, en la capital austríaca vivió casi toda su vida Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis. 

Como si fuera poco, Austria está en el top 10 de países con más premios Nobel. De los 21 galardones que tiene, 7 son de Medicina, 6 de Química, 4 de Física, 2 de Literatura, 1 de Paz y 1 de Economía. El Premio Nobel número 22 está en discusión, ya que fue para Bertha von Suttner: si bien vivió en el imperio austríaco, hoy esa zona pertenece a República Checa. Aunque no todos nacieron en el país, sí tienen doble nacionalidad o desarrollaron su carrera científica y académica en Austria.

Pese a su larga trayectoria, Austria no se quedó celebrando su pasado, sino que siguió apostando por la ciencia y la tecnología. En la actualidad, es uno de los tres países que más invierte en el sector a nivel europeo. En este sentido, el dinero destinado a investigación y desarrollo equivale al 3,34 por ciento del PBI (24 veces más de lo que invertirá Argentina durante 2026)

Quizás su política principal sea Quantum Austria, un proyecto de largo plazo que busca colocar al país a la vanguardia de la investigación y la tecnología cuántica. En este aspecto, los trabajos gestionados por la Agencia Austríaca de Promoción de la Investigación y el Fondo Austríaco de Ciencia están vinculados a computación, comunicación, criptografía, simulación para materiales y fármacos, y medición de alta precisión.

A su vez, Austria cuenta con una estrategia nacional de inteligencia artificial desde 2021. Además de la mirada europea vinculada a la regulación y la ética en torno a la IA, el proyecto incluye la alfabetización digital desde la infancia y se orienta a cuestiones vinculadas al cambio climático, movilidad sostenible, planificación urbana y salud.

El jugador más peligroso

Si bien Austria cuenta con un equipo consolidado en materia de ciencia y tecnología, tiene un jugador que lo tiene a mal traer a Argentina: la Escuela Austríaca de Economía. Esta corriente, que defiende el libre mercado sin intervención estatal, la propiedad privada y el accionar individual de las personas, es la teoría preferida del presidente argentino.  

Aun así, algunos de los principales miembros de esta corriente de pensamiento se opusieron al propio Milei: en agosto de 2025, tres integrantes de la junta directiva rechazaron el premio que la institución le otorgó al máximo mandatario porque el conocimiento del presidente era “superficial y deficiente”. 

Aunque la teoría de la Escuela Austríaca se debate en ámbitos académicos y centros de investigación, solo se aplica como modelo económico en Argentina, ya que el resultado de reducir al Estado a su mínima expresión y dejar todo en manos de los privados puede provocar crisis económicas y sociales. Un experimento que está a la vista de 46 millones de personas.


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