
Especialistas en lepra advierten que no hay garantías sobre cómo continuarán los tratamientos para las personas enfermas. En este sentido, el problema es la salida de la Organización Mundial de la Salud. Antes, el organismo era el encargado de entregar los medicamentos completos y las especificaciones de uso para cada caso, lo que facilitaba la labor de los médicos y simplificaba el esquema de remedios para los pacientes. Sin embargo, alineado con Estados Unidos, el gobierno nacional dejó de ser miembro y las consecuencias son múltiples. Pese a que los funcionarios del Poder Ejecutivo aseguraron que los tratamientos serán entregados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) o por el mismo gobierno, se trata de comunicaciones informales y todavía no hay certezas de cara a los próximos meses. Aunque en 2025 se registraron 134 nuevos casos, se estima que hay muchas personas que no están diagnosticadas.
“Sabemos que hay stock para unos cuantos meses más. Las autoridades sanitarias informaron que, cuando se acaben los blisters existentes, la medicación será provista por la OPS, pero todavía no fue informado oficialmente. En caso de no contar con la provisión del Organismo, el Ministerio se haría cargo y distribuiría las tres drogas que se necesitan (Rifampicina, Clofazimina y Dapsona) en forma separada, no en un blíster unificado como sucede con las que recibimos de la OMS”, señala el dermatólogo Boris Oberé, coordinador de la Campaña Nacional de Educación y Prevención de la Lepra, en diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes.
Y continúa: “Ojalá que siga llegando el esquema tal cual lo entregaba la OMS, porque eran dosis supervisadas, donde el packaging te indicaba cómo tenías que tomar las drogas. Esto era muy práctico para los pacientes porque no había chances de errar. Aunque estos medicamentos se pueden conseguir en el país, probablemente sea diferente. La pregunta es si seguirá manteniendo esa practicidad y nos darán las píldoras sueltas. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires será más sencillo, pero imagino que será una dificultad para los pueblos alejados del Interior”.
Una enfermedad subdiagnosticada
Según los datos oficiales, en 2025 se registraron 134 nuevos casos en todo el país y se calcula que hay 250 pacientes en tratamiento. Las cinco provincias que lideran el ranking son Formosa con 27 personas, Buenos Aires y Corrientes con 20, Misiones con 16 y Chaco con 13. A su vez, las alarmas se encendieron en Salta, ya que se notificaron 12 casos y se alcanzó el promedio anual en menos de diez meses.
Al respecto, el coordinador de la Campaña Nacional de Educación y Prevención de la Lepra, que impulsa la Sociedad Argentina de Dermatología, detalla: “Por las características que tiene, en comparación al número de pacientes con tuberculosis o sífilis, la lepra no es un problemón de salud pública. Si bien estamos en una meseta y está controlada, en ciertas provincias hay indicadores que no son buenos”.
Y agrega: “El número de casos depende cuán proactivos somos los médicos en buscarlos, porque hay mucho subdiagnóstico. A excepción de los dermatólogos que estudiamos y tenemos formación específica, los médicos no dermatólogos no la tienen tan en cuenta. Esto se debe a que hay muchas causas por las que un paciente puede tener lesiones en la piel, y para pensar que es lepra requieren un alto nivel de sospecha”.
Qué es la lepra
La lepra es una de las enfermedades más antiguas del mundo y es causada por una bacteria que se manifiesta con manchas en la piel y sensibilidad disminuida o ausente. El trastorno de sensibilidad, que puede ir desde un adormecimiento a una anestesia total, ocasiona heridas por traumatismos que pasan inadvertidas. Incluso, en situaciones avanzadas, las heridas son capaces de provocar discapacidades y deformidades de por vida.
“Si bien es una enfermedad infectocontagiosa, es difícil contagiarse de lepra. Para que suceda, una persona susceptible a no poder controlar la enfermedad debe estar en contacto por un tiempo prolongado (de 3 a 5 años) con un paciente que tenga un montón de bacilos, sobre todo en la mucosa respiratoria, y no esté en tratamiento”, subraya el especialista.
Aunque no existe una vacuna efectiva contra la lepra, hay un tratamiento cuya duración varía entre seis meses y un año, que depende de si la persona contagia o no. No obstante, si no se detecta a tiempo, la enfermedad puede causar discapacidad y ser motivo de estigmatización y aislamiento social.

