El gobierno efectivizó la salida de Argentina de la OMS: ¿por qué es una irresponsabilidad?

Con esta decisión, el país no será parte de acuerdos globales, programas de financiamiento sanitario, prevención y combate de enfermedades.

Créditos: Medios Unne.
Créditos: Medios Unne.

El gobierno nacional concretó la salida de Argentina de la Organización Mundial de la Salud al cumplirse un año de la notificación realizada al organismo. La medida fue confirmada por el canciller Pablo Quirno y sigue los pasos de Estados Unidos que efectivizó su retiro en enero de este año. Esta decisión hace que Argentina quede a un lado en acuerdos globales, programas de financiamiento sanitario, prevención y combate de enfermedades. En diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la UNQ, Nicolás Kreplak, ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, señala: “Para la gestión de la salud, la articulación global es clave. El acceso a insumos, vacunas, información epidemiológica y estrategias de prevención depende en gran medida del trabajo conjunto entre países. Salir de esos espacios no es un dato menor. Implica debilitar herramientas que han sido fundamentales para enfrentar emergencias sanitarias y mejorar la calidad de vida de millones de personas”.

Este martes, el canciller Pablo Quirno informó que el retiro de Argentina de la OMS quedó formalizado tras cumplirse un año de que Javier Milei informara la decisión ante el organismo. El funcionario afirmó: “Nuestro país continuará promoviendo la cooperación internacional en salud a través de acuerdos bilaterales y ámbitos regionales, resguardando plenamente su soberanía y su capacidad de decisión en materia de políticas sanitarias”. En su momento, la medida había sido anunciada por el vocero Manuel Adorni, quien había alegado que se debía a las “profundas diferencias respecto a la gestión sanitaria, especialmente durante la pandemia” y que “los argentinos no vamos a permitir que un organismo internacional intervenga en nuestra soberanía”.

Al respecto, Kreplak plantea: “No hay justificativo alguno para que nuestro país quede aislado. Solo es una decisión política tomada desde el desconocimiento y por el simple hecho de continuar la receta de los Estados Unidos perjudicando al conjunto de nuestra sociedad. Cuidar la salud también es construir acuerdos, compartir conocimiento y trabajar en red”. Y asevera que esta decisión se opone al rol del Estado, la cooperación internacional y el cuidado de la salud de la población. “Una verdadera irresponsabilidad”, sentencia ante la Agencia. Además, la medida fue ratificada a la vez que se confirmó el primer caso de una de las variantes más contagiosas de viruela símica en Argentina.

Qué significa este retiro

Marcela Belardo, investigadora del Conicet en el Instituto de Estudios Sociales en Contextos de Desigualdades de la Universidad Nacional José C. Paz y profesora de la UBA, detalla: “El argumento del gobierno merece ser desmontado cuando dice que ganamos soberanía. La OMS no tiene capacidad de imposición sobre sus Estados miembros, sino que emite recomendaciones. A su vez, los acuerdos bilaterales que propone el gobierno como alternativa no pueden reemplazar la acción colectiva multilateral en problemas que son por definición transfronterizos, como la resistencia antimicrobiana, la vigilancia de patógenos o la respuesta ante emergencias”.

Además, manifiesta la especialista en salud internacional, Argentina pierde acceso directo a marcos normativos clave de la OMS, como el Reglamento Sanitario Internacional que cubre medidas para prevenir la propagación internacional de enfermedades infecciosas, la red global de vigilancia epidemiológica y el sistema de precalificación de medicamentos y vacunas. “No obstante, el país continúa siendo parte de la OPS, una organización preexistente a la OMS (fundada en 1902) que funciona como su oficina regional. Si bien esta pertenencia no compensa plenamente las pérdidas, permite sostener cierto nivel de articulación. También hay que decir que la OPS misma está siendo afectada por la crisis financiera de la OMS”, expresa.

Inclusive, de cara a una próxima pandemia, el país no contará con acceso a los mecanismos de prevención, preparación y respuesta que el Acuerdo sobre Pandemias prevé para sus miembros. Este convenio fue firmado el año pasado en la OMS pero Argentina ya había notificado su retiro por lo que no forma parte. “No obstante, la experiencia reciente también muestra que la pertenencia institucional no garantiza por sí misma un acceso equitativo: durante la pandemia de COVID-19 se evidenciaron profundas desigualdades y asimetrías tanto en la toma de decisiones como en los mecanismos de distribución de vacunas entre países”, reflexiona Belardo.

Y continúa: “En un contexto de desfinanciamiento de la salud pública y retracción del Estado, las poblaciones con menor acceso a la salud también serán las más expuestas a los efectos de perder cooperación técnica internacional. Es, en ese sentido, lo que denomino las consecuencias de la necropolítica sanitaria porque amplía el umbral de desamparo. Alinearse con Trump no es un gesto solo simbólico sino parte de un proyecto político que reconfigura quién merece protección sanitaria y quién queda expuesto.”

A todo esto, la Fundación Soberanía Sanitaria suma que laboratorios como el Malbrán o el Incucai quedarán aislados al perder el estatus de Centros Colaboradores y dejarán de trabajar con otros centros. Esto involucra la pérdida del fortalecimiento de conocimientos y capacidades técnicas que mantiene al país en altos estándares de calidad y reconocimiento internacional. Inclusive, si sucedieran desastres naturales u ocasionados por el hombre, el país no podrá contar con el apoyo de unidades especializadas de emergencia ni con respuestas rápidas y logísticas de insumos en salud. Es decir, Argentina deberá organizarse de manera aislada para hacer frente a estas situaciones.


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