
“Este reconocimiento tiene un significado muy profundo para el equipo del LMM y para el proyecto en su conjunto. No solo implica un respaldo institucional concreto por parte del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires al trabajo que venimos desarrollando desde la Universidad Pública, sino que es una señal política clara de que la investigación científica y la innovación tecnológica son consideradas estratégicas para el desarrollo productivo bonaerense”, cuenta Bárbara Bravo Ferrada, integrante del LMM, en diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes.
A su vez, la investigadora de la UNQ agrega: “Frente a la política de desfinanciamiento y ataques simbólicos comandada por el gobierno nacional, la provincia de Buenos Aires apuesta a la ciencia como herramienta para generar valor agregado, fortalecer a las pequeñas y medianas empresas, reducir la dependencia de insumos importados y construir soberanía tecnológica“.
Con sello propio
En 2024, las científicas del Laboratorio de Microbiología Molecular presentaron tres Malbec denominados Sello Bonaerense, Blend 11-73 y Blend Carácter Austral, elaborados junto al Centro de Enólogos de Buenos Aires. A diferencia de los vinos tradicionales, cuya fermentación es realizada con bacterias traídas de afuera (denominada fermentación maloláctica), estos se caracterizaron por haber fermentado gracias a bacterias autóctonas del Sur, la Patagonia y el Centro del país.
Además de recuperar los aromas y los sabores autóctonos, estas bacterias fueron desarrolladas por las propias especialistas en un trabajo que llevó más de 15 años. Aunque parece un detalle menor, los enólogos argentinos que utilizan este tipo de fermentación recurren a bacterias que se compran en el extranjero y en dólares. Por eso, el proyecto tiene doble valor, ya que fue creado de forma sustentable, con ingredientes nacionales y desde los laboratorios de la Universidad.
Después de lanzar Sello Bonaerense, el proyecto se encuentra en una etapa de consolidación y escalado. “Estamos avanzando en el perfeccionamiento de los iniciadores malolácticos, evaluando su estabilidad, rendimiento tecnológico y desempeño en distintas matrices vínicas”, cuenta Bravo Ferrada. En este marco, una parte del equipo del LMM lleva adelante un proyecto financiado por el Fondo de Innovación Tecnológica de Buenos Aires (FITBA) para fortalecer la etapa de transferencia tecnológica, optimizar procesos productivos y consolidar el vínculo con las pymes.
Al mismo tiempo, desde el Laboratorio siguen realizando ensayos e investigaciones sobre diferentes viñedos de Argentina, donde evalúan desde parámetros biológicos, fisicoquímicos y climáticos, hasta el impacto sensorial y la contribución a la tipicidad regional. “El proyecto está entrando en una fase estratégica que consiste en transformar el conocimiento generado en una tecnología concreta, con identidad territorial y disponible para el sector productivo de la Provincia de Buenos Aires”, subraya la integrante del LMM.

