Universo paralelo: el gobierno celebra un proyecto espacial mientras desarma a la Conae

Aunque el presidente festeja que “Argentina va al espacio”, los trabajadores de la agencia nacional denuncian recortes presupuestarios y fuga de cerebros.

Noel de Castro, candidata a astronauta, posa en EE.UU. junto a Javier Milei. Créditos: IG Noel de Castro.
Noel de Castro, candidata a astronauta, posa en EE.UU. junto a Javier Milei. Créditos: IG Noel de Castro.

El sector espacial argentino atraviesa una crisis provocada por los recortes del gobierno nacional. En este sentido, el presupuesto 2026 disminuyó un 20 por ciento en relación a 2025 y acumula una pérdida del 40 por ciento en comparación a 2023. Con renuncias y despidos encubiertos, más de un 10 por ciento del personal se fue de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), la agencia espacial nacional. Ante esta situación, sus trabajadores no sólo denuncian la fuga de cerebros y los bajos salarios, sino que también alertan sobre la obsolescencia de la infraestructura, el abandono de proyectos y la pérdida de conocimiento acumulado. Sin embargo, el Poder Ejecutivo se adjudica un plan espacial propio, donde resalta el desempeño de Noel de Castro, ingeniera biomédica que podría convertirse en la primera argentina en viajar al espacio, y la participación del microsatélite ATENEA (realizado por la Conae junto a instituciones y universidades públicas) en la misión Artemis II de la NASA.

Mientras el gobierno nacional sueña con la creación de un Hub Espacial Nacional, se cuelga medallas individuales y festeja la inclusión del microsatélite realizado por científicos, docentes y estudiantes de instituciones públicas desfinanciadas y atacadas de forma sistemática, un trabajador de la Conae explica cuál es la realidad del sector. “Desde el inicio de la gestión, el gobierno no ejecutó las compras necesarias para reponer el parque tecnológico de la Conae y su presupuesto cae en picada, al igual que en el resto de los organismos de ciencia y tecnología”, relata Emiliano Baum, responsable de Tecnologías de la Información del área de estaciones terrenas, en diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes.

Y continúa: “La mayoría de los proyectos están prácticamente paralizados, con excepción del SABIA-Mar, que se encuentra en su etapa final, y la Base Belgrano 2 en la Antártida. El proyecto Tronador, un emblema que permitiría al país completar todas las etapas del ciclo espacial, fue desactivado definitivamente”. 

Con un presupuesto 40 por ciento más bajo que el de 2023, los trabajadores de la Conae exigen la incorporación a planta permanente del personal cuyos contratos vencen a fin de marzo, la recomposición salarial, la continuidad de los proyectos y la asignación del presupuesto necesario para su ejecución. Para tomar dimensión, mientras que en diciembre de 2023 la dotación era de 294 personas, ahora es de 254. A contramano de la supuesta reducción del Estado, los últimos ingresos fueron de funcionarios sin experiencia en el sector.

“Prácticamente todas las bajas de trabajadores corresponden a personal técnico-científico. Esto representa una pérdida de capacidades inmensa que pone en jaque al organismo y compromete seriamente sus funciones centrales. Además, genera una enorme carga de trabajo para el personal que decide quedarse a resistir y sostener la operación de la infraestructura y los proyectos, a costa de su propia salud y calidad de vida”, resalta Baum. 

Más ficción que ciencia

A través de inteligencia artificial, la candidata a astronauta publicó en sus redes sociales una foto donde se la ve parada con el traje y la bandera argentina frente al Congreso de la Nación. Bajo el título “haciendo realidad el proyecto espacial argentino”, de Castro resaltó el nivel de los científicos argentinos, pero advirtió que “la ciencia quedó atrapada en estructuras que la alejaron de su verdadero propósito”. 

“Hoy empiezo a ver algo distinto. Empiezo a ver un cambio. La ciencia tiene que estar al servicio del país, de su gente y de su futuro. Tiene que tener un rumbo claro, transparente y con objetivos reales”, agregó en su cuenta de Instagram. Además de reunirse con Peter Lamelas, embajador de Estados Unidos en Argentina, la candidata a astronauta presentó un proyecto ante el Congreso para declarar de interés estratégico nacional al sector espacial argentino y crear un régimen de promoción especial

Por su lado, el gobierno presentó a fin de 2025 las Bases para el Desarrollo Espacial Argentino. Durante su lanzamiento, el secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología, Darío Genua, dijo que el país necesitaba un nuevo plan “que esté a la altura de las transformaciones tecnológicas que vivimos”. En ambos casos, el foco está puesto en el rol que podrían cumplir las empresas privadas, los emprendedores y el “talento argentino”.

Al mismo tiempo, el gobierno destaca como un logro propio la inclusión del microsatélite ATENEA en la misión Artemis II de la NASA. No obstante, ese satélite fue diseñado por instituciones y universidades públicas que atraviesan una crisis presupuestaria provocada por el propio Poder Ejecutivo. Mientras que el relato muestra al gobierno nacional al frente de un plan espacial soberano, los datos demuestran que el sector es uno de los más perjudicados en el embate que sufren la ciencia, la tecnología y la educación superior. 


¿Te gustó esta noticia? ¡Compartila!
Scroll al inicio