
“Para cualquier persona que se dedica a la investigación, que otros especialistas reconozcan tu labor por tener algún aporte original o interesante es un premio a tantos años de trabajo. Siempre fui una persona comprometida con la actividad académica y política. Aunque suene un poco soberbio, lo mío realmente es un compromiso de vida”, resalta Bulcourf.
A lo largo de 30 años de trayectoria, Bulcourf se dedicó a estudiar el desarrollo de las ciencias políticas en Argentina y en América Latina. Entre libros, capítulos de libros y artículos, como único autor y junto a otros especialistas publicó más de 100 trabajos. En este sentido, algunos de los más reconocidos son: “¿Por qué comparar políticas públicas?”, “La ciencia política como profesión” e “Historia y desarrollo de la ciencia política en América Latina: reflexiones sobre la constitución del campo de estudios”.

La tarea es prevenir
En el contexto que atraviesa Argentina en particular y Occidente en general, donde las derechas extremas están legitimadas en la mayoría de los países y la democracia es cada vez más cuestionada, una de las preguntas es sobre el rol que tienen las ciencias políticas.
“Una tarea fundamental es dar cuenta de la complejidad de estos fenómenos. La función de las ciencias políticas no es predecir, sino prevenir. En este aspecto, hay una enorme deficiencia, porque las categorías tradicionales no perciben las particularidades que tienen las extremas derechas en la región. Nadie niega que sus gobiernos son producto de elecciones libres y periódicas. Pero ojo, también lo fue el nazismo”, explica el docente de la UNQ, quien también da clases en la Universidad de Buenos Aires.
Y continúa: “Sin dudas, estamos viviendo el peor momento del período democrático. Incluso, me atrevo a decir que en muchos aspectos es peor que las dictaduras militares, pero pareciera que no nos terminamos de dar cuenta. En Argentina, Milei es la sumatoria de todos los males. Por ejemplo, es un horror que ataque a un menor de edad con autismo, pero no veo una reacción social muy nítida”.
Premio individual, reconocimiento colectivo
Pablo Bulcourf comenzó a trabajar en la Universidad Nacional de Quilmes en 1994, cuando recién era egresado de la Universidad de Buenos Aires. En conversación con la Agencia, el investigador resalta el rol de la institución en su trayectoria académica. “La UNQ me brindó condiciones de trabajo que son fundamentales para investigar: un escritorio, una computadora y una oficina, por ejemplo. Incluso, tuvimos presupuesto para ir a congresos que se realizaron en otros países, lo que nos permitió una buena inserción regional. Además, la Universidad fue pionera en la construcción de redes y hoy se ven los frutos de una política institucional que lleva más de 30 años”, resalta.
“El Doctorado Honoris Causa que recibí también es un premio a la UNQ, que confió hace más de 30 años en un joven que en ese momento no tenía escrito ningún artículo científico. Hay personas que vinieron a prestigiar a la institución. En cambio, yo me prestigié con ella”, afirma con orgullo el politólogo.

