Buenos Aires en alerta: de qué manera las cianobacterias ponen en peligro a la salud

Su ingesta o contacto puede provocar desde picazón hasta insuficiencia renal y respiratoria. Hay 17 municipios que ya reportaron su presencia.

La provincia de Buenos Aires emitió un alerta naranja por el exceso de cianobacterias. Créditos: El Diario Platense
La provincia de Buenos Aires emitió un alerta naranja por el exceso de cianobacterias. Créditos: El Diario Platense
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La provincia de Buenos Aires emitió una alerta naranja por cianobacterias en 17 municipios entre los que se destacan Lobos, Chascomús, San Miguel del Monte, Avellaneda y Monte Hermoso. Estos organismos microscópicos, que se encuentran principalmente en ríos, lagos y lagunas, son beneficiosos para el ambiente cuando su población es adecuada, ya que forman parte del primer eslabón de la cadena trófica y producen alimentos. Sin embargo, cuando su cantidad excede los parámetros normales, se convierten en perjudiciales para la salud. Este fenómeno, conocido como floración, no solo hace que el color del agua se transforme en verde, sino que puede afectar a los animales y a las personas con efectos que van desde picazón y vómitos, hasta insuficiencia renal y respiratoria. 

Existen cientos de géneros de cianobacterias y la mayoría produce tres toxinas peligrosas: dermotoxinas, que generan irritación en la piel y las mucosas, hepatotoxinas, que atacan al hígado y los riñones, y neurotoxinas, que complican al sistema nervioso y son las más peligrosas. Por eso, en épocas de sobrepoblación, su ingesta o contacto puede generar ardor, irritación de mucosas, náuseas. Sin embargo, en algunas personas puede ocasionar malestar digestivo, vómitos, diarrea, alergias y mareos. Incluso, los efectos pueden llegar a hemorragias hepáticas, insuficiencia renal e insuficiencia respiratoria.

A simple vista, el peligro de las floraciones pasa por el contacto con el agua. En este aspecto, no se recomienda comer pescado de las zonas con sobrepoblación de cianobacterias ni hacer actividades como natación, pesca deportiva y deportes acuáticos. No obstante, la contaminación también puede surgir por la ingesta de agua o arena (en el caso de los niños y las mascotas) y por la inhalación de spray en los días de viento. 

Para informar a la población, la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Provincia de Buenos Aires desarrolló un “Cianosemáforo” con verde, amarillo, naranja y rojo, que cuenta con la participación activa de 51 municipios. Mientras que en el primer caso no hay peligro, luego las alertas van desde riesgo bajo hasta riesgo alto. 

Aunque en verde y amarillo se puede nadar, en naranja y rojo se prohibe ingresar al agua, consumir alimentos provenientes de allí y estar en contacto con la arena de la costa. En estos casos, los balnearios deben contar con banderas sanitarias de advertencia. Por el momento, los 17 municipios que se encuentran en alerta naranja son Alberti, Avellaneda, Benito Juárez, Balcarce, Chacabuco, Chascomús, Colón, General Pinto, General Madariaga, Junín, Lezama, Lobos, Monte Hermoso, Roque Pérez, San Miguel del Monte, Trenque Lauquen y 25 de Mayo. 

¿De quién es la culpa?

Cada vez es más frecuente ver y escuchar que hay sobrepoblación de cianobacterias en diferentes zonas. El calentamiento global, que aumenta la temperatura del agua, y su estancamiento favorecen la floración en primavera y verano. Aun así, hay un tercer factor que todavía tiene más peso y que explica este fenómeno incluso en invierno: la actividad agrícola y ganadera. 

En diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes, la investigadora y docente de la UNQ, Andrea Guillade, señala: “El problema principal se encuentra en el empleo desmedido de fertilizantes para el agro y la ganadería que utilizan fosfatos y nitratos, dos químicos que se utilizan para el crecimiento de las plantas, pero que en exceso contaminan el agua”.

En esta línea, bajo el título Los nutrientes y no la temperatura son los principales impulsores de la biomasa de cianobacterias en América, especialistas analizaron datos de 464 lagos de todo el continente y llegaron a la conclusión que, con una escala espacial tan amplia, el aumento de temperatura no alcanzaba para explicar la floración de las algas. Así, el estudio destaca que el fósforo “fue la variable más importante para explicar la biomasa de cianobacterias” y el nitrógeno “fue un factor significativo, particularmente en lagos poco profundos”.


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