Especialistas de la UNQ desarrollaron una plataforma para que los estudiantes usen inteligencia artificial sin delegar el conocimiento

Cada docente puede diseñar las actividades, el rol que tendrá el chatbot y ver el proceso del alumno para su evaluación.

Maximiliano Pérez, director del proyecto de extensión Open Lab de la UNQ. Créditos: Ministerio de Economía de la Nación.
Maximiliano Pérez, director del proyecto de extensión Open Lab de la UNQ. Créditos: Ministerio de Economía de la Nación.
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Integrantes del proyecto de extensión Open Lab de la Universidad Nacional de Quilmes crearon “Desarrollo2”, una plataforma para que los estudiantes utilicen inteligencia artificial sin delegar el conocimiento. A diferencia de los chatbot tradicionales que ofrecen respuestas, este genera nuevos interrogantes, pide fundamentos y abre nuevas perspectivas de investigación sin resolver la actividad. En este sentido, cada docente es el que plantea la actividad y define de qué manera la IA debe acompañar al estudiante. De esta manera, las capacidades de los alumnos no se reemplazan por la inteligencia artificial, sino que gracias a ella pueden profundizar, contrastar y decidir. Al mismo tiempo, la plataforma le permite ver al profesor qué diálogos tuvieron los estudiantes con la IA, intervenir en los casos necesarios y evaluar de manera integral y transparente cada trabajo. Lejos de ser una idea a futuro, Desarrollo2 ya cuenta con 49 casos configurados, la participación de más de 150 estudiantes y más de 3900 intervenciones escritas.

En diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes, Maximiliano Pérez, director de Open Lab, explica: “Sabemos que los estudiantes usan inteligencia artificial para resolver los trabajos, pero el problema es si piensan mientras usan la herramienta o dejan que la IA haga todo. Aunque hay docentes que eligen tomar evaluaciones orales, nosotros optamos por otra alternativa y así empezamos a diseñar ‘Desarrollo2’ a fines de 2024”.

Y continúa: “La plataforma plantea una interfaz donde el estudiante dialoga con la inteligencia artificial y el docente ve cómo ese alumno interactúa con la IA. Acá, el docente no solo diseña los objetivos detrás de la interacción entre el chatbot y los estudiantes, sino que también ve el proceso formativo, verifica e interviene”.

Con la aparición de Chat GPT, Gemini, Meta, Copilot y Claude, cada vez más estudiantes de todos los niveles recurren a la inteligencia artificial para resolver sus actividades y aprender. Sin embargo, los estudios internacionales coinciden en que los alumnos aprenden menos y delegan tareas que demandan un proceso cognitivo específico. De hecho, especialistas argentinos en tecnología y educación publicaron un manifiesto para “sacar al Chat GPT de las aulas”.

Aunque cada vez son más sofisticados, hasta el momento los chatbots no proponen pausas para la reflexión, no favorecen la colaboración con otras personas, no dejan espacio para la duda ni para los errores. Por eso, algunos países como Noruega, e incluso ciudades como Nueva York, ya establecieron reglas y límites sobre la utilización de inteligencia artificial generativa en las escuelas.

En este aspecto, el director de Open Lab detalla: “Si bien usamos plataformas comerciales, le ponemos una capa técnica que conduce a la IA en pos de los objetivos de cada docente, para que sea él quien la conduzca y la utilice como herramienta pedagógica. Lo que se busca es que la inteligencia artificial enriquezca el pensamiento y no sea un medio para buscar atajos”. 

Y agrega: “Es clave entender cuál es la problemática que atravesamos, pero tenemos que cortar con el diagnóstico y hacer algo. En este marco, ‘Desarrollo2 es parte de eso. Tendremos errores y cosas para corregir, pero empezamos a resolver un problema central vinculado al uso de la IA por parte de docentes y estudiantes”.


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