Ojo con Jordania: en ciencia y tecnología también le gana a la Selección

Aunque es un país mucho más chico y con menos trayectoria, la inversión que realiza en el sector es cuatro veces mayor a la de Argentina.

Será la primera vez que Jordania participe del mundial. Créditos: ESPN.
Será la primera vez que Jordania participe del mundial. Créditos: ESPN.
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Tras las dos primeras jornadas, la Selección cerrará la fase de grupos contra Jordania el sábado 27 de junio a las 11 de la noche. Aunque todos los encuentros son difíciles y hay que jugarlos, a priori es el más fácil de los tres. Más allá de lo futbolístico, la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes propone otro partido: el de la ciencia y la tecnología. Pese a que Argentina tiene una historia mucho más rica, la actualidad es otra. Incluso Jordania, un país con 11,5 millones de habitantes y una extensión territorial similar a La Rioja, le gana al campeón del mundo. Mientras que las proyecciones indican que el presupuesto libertario 2026 para la ciencia y la tecnología será del 0,14 por ciento (la inversión más baja desde el regreso de la democracia), el equipo que tendrá su primera cita mundialista invierte alrededor de cuatro veces más que su rival y roza el 0,6 por ciento. Si bien en fútbol Argentina debería triunfar y pasar de ronda, en inversión y desarrollo se queda afuera.

Con 80 años recién cumplidos, Jordania es un país de Oriente Medio que limita al norte con Siria, al noreste con Irak, al este y al sur con Arabia Saudita, y al oeste con Israel y Cisjordania, una de las dos regiones que conforman Palestina. A diferencia de sus vecinos, el país no cuenta con reservas importantes de gas y petróleo, por lo que debe importar la mayoría de la energía que consume. Esta condición lo llevó a ser líder regional en energías renovables, en particular con paneles solares que cubren alrededor del 15 por ciento de la demanda de electricidad.

Al no tener abundancia de recursos naturales para explotar, la economía jordana debe basarse en otros pilares. En este sentido, una de las apuestas pasa por la ciencia, la tecnología y la educación superior. Por ejemplo, en 1970 se creó la Real Sociedad Científica, que en la actualidad es la mayor institución de investigación aplicada y es líder regional en el sector. A su vez, desde 1987 el país tiene su Consejo Superior de Ciencia y Tecnología, un organismo público independiente que coordina la investigación en Jordania. 

Al igual que Argentina, Jordania no se destaca por la inversión que realiza el sector privado en ciencia y tecnología. Por eso, es el Estado quien orienta las políticas y el desarrollo nacional. En este aspecto, el dinero que aporta equivale al 0,6 por ciento del PBI. Si bien es poco, esa cifra le alcanza para superar al gobierno de Javier Milei, que proyecta una inversión del 0,14 por ciento del PBI. 

Probablemente, su hito más importante sea la creación en 2017 del Sesame, una iniciativa impulsada por la Unesco que funciona como centro internacional de investigación y acelerador de partículas para realizar experimentos avanzados en física, biología, medicina, química, ciencias ambientales y agricultura. Como si fuera poco, en 2019 se convirtió en el primer gran acelerador del mundo alimentado íntegramente por energía renovable.

Al mismo tiempo, Jordania cuenta con universidades públicas y privadas entre las que se destacan la Universidad de Jordania y la Universidad de Ciencia y Tecnología de Jordania, que forman a miles de profesionales por año en áreas vinculadas a salud e ingeniería. Al no estar directamente inserto en conflictos geopolíticos, muchos alumnos extranjeros eligen sus instituciones para estudiar. Según el Ministerio de Educación Superior e Investigación Científica, el país acoge a 55 mil estudiantes internacionales de 119 países de todo el mundo, lo que representa el 11,5 por ciento de la población estudiantil total. 

A raíz de las carreras que ofrecen sus universidades, la cantidad de estudiantes y el dominio del inglés y el árabe que tienen, diferentes especialistas denominan a Jordania como una fábrica de formación de profesionales. Por eso, las principales corporaciones multinacionales instalan allí sus centros de soporte técnico y desarrollo de software para la región. Entre otros logros, el primer servicio de correo electrónico en Árabe, Maktoob, fue creado en Jordania. 

Sin embargo, esa fábrica tiene un problema. A pesar de tener un sistema de empresas jóvenes vinculadas a la innovación tecnológica que está en crecimiento, la cantidad de profesionales supera a la demanda laboral que hay en Jordania. Por eso, muchos emigran hacia países cercanos como Arabia Saudita, Emiratos Árabes y Qatar, que se alimentan de sus graduados para gestionar sistemas de salud y empresas de software.

Si se habla de fuga de cerebros, el partido terminaría en empate. Si se habla de inversión en investigación y desarrollo, el campeón del mundo pierde otra vez. No obstante, la responsabilidad la tiene Argentina, un país con satélites propios, centrales nucleares, cinco premios Nobel, científicos reconocidos en todo el mundo y desarrollos de gran impacto como la ARVAC Cecilia Grierson, la vacuna nacional contra el Covid que fue posible gracias a la inversión público-privada y que hoy no tiene lugar en el calendario de vacunación.


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