Consumo de tabaco en América: ¿de qué manera y por qué se reduce su consumo?

El continente exhibe la segunda prevalencia más baja del mundo. El nuevo peligro de los cigarrillos electrónicos y los desafíos a futuro.

Un hombre fuma un cigarrillo en una zona designada para fumadores en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Créditos: ONU / Yasmima Guerda
Un hombre fuma un cigarrillo en una zona designada para fumadores en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Créditos: ONU / Yasmima Guerda

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) presentó el Informe sobre el control del tabaco para la Región de las Américas 2022. Entre sus principales resultados, se destaca que entre 2000 y 2020, el consumo de tabaco disminuyó del 28 al 16.3 por ciento. Así, la región tiene la segunda prevalencia más baja del mundo. Además, en 2020 América del Sur se convirtió en la primera subregión del continente libre de humo, dado que está prohibido fumar en el transporte público, en lugares públicos y de trabajo cerrados. Sin embargo, los cigarrillos electrónicos amenazan los avances en materia de salud. El tabaco causa más de ocho millones de muertes por año y es el principal factor de riesgo para seis de las ocho principales causas de fallecimientos en el mundo, así como para las enfermedades no transmisibles más prevenibles y prevalentes: cardiovasculares, diabetes, cáncer y respiratorias crónicas.

En materia de prevención, la OPS informó que más del 95 por ciento de la población, correspondiente a 35 países de América, está protegida actualmente por al menos una de las seis medidas de control del tabaco recomendadas por la Organización Mundial de la Salud. Esta cifra representa un 50 por ciento de aumento respecto a 2007.

En 2008, la OMS estableció las seis pautas conocidas como “MPOWER”: vigilar el consumo de tabaco; proteger a la población del humo de tabaco; ofrecer ayuda para dejar de fumar; advertir de los peligros del tabaco; hacer cumplir las prohibiciones sobre publicidad, promoción y patrocinio; y aumentar los impuestos al tabaco.

Esfuerzos desiguales

Aunque 26 de los 35 países de la región alcanzaron el máximo nivel de aplicación de al menos una medida, en otras todavía quedan deudas pendientes. Por ejemplo, el aumento de los impuestos al tabaco avanza lentamente: solo tres países aplican tributos indirectos a los cigarrillos que representan el 75 por ciento o más de su precio de venta minorista.

Además, son nueve las naciones que establecen prohibiciones totales sobre la publicidad, promoción y patrocinio. Por otra parte, Brasil, Canadá, El Salvador, Estados Unidos, Jamaica y México son los únicos países que ofrecen ayuda integral para dejar de fumar.

Nuevo formato, mismo peligro

Los cigarrillos electrónicos y el tabaco calentado se transformaron en nuevos retos para la salud. Con la colaboración de la ciencia y la tecnología, la industria tabacalera utiliza diversos métodos para comercializar estos productos. El discurso que utilizan es que el riesgo es menor y representan ayudas reales para dejar de fumar.

De los 26 países con información sobre cigarrillos electrónicos, EE.UU. tiene la prevalencia más alta de consumo actual en la población joven (19.6 por ciento) y Brasil la más baja (0.2 por ciento). Excepto Venezuela y Colombia, en todos los países con datos disponibles, el consumo de cigarrillos electrónicos es más frecuente en los adolescentes varones.

En este contexto, siete países de la región prohibieron la venta de cigarrillos electrónicos. Además, cinco de ellos también optaron por regular su uso en ambientes libres de humo. Aunque no los prohibieron, dieciocho Estados regularon la venta, el consumo y la publicidad de estos artefactos. Por su parte, quince naciones no tienen ningún tipo de marco regulatorio.

Cigarrillo 43

El tabaco sigue siendo el único producto de consumo legal que mata hasta la mitad de quienes lo consumen. A nivel mundial, es la causa de más de ocho millones de muertes por año, de las cuales casi el 90 por ciento son el resultado del consumo directo. Además, es un factor de riesgo de las cuatro enfermedades no transmisibles más prevalentes en todo el mundo.

Ante este panorama, las medidas denominadas MPOWER y la reducción significativa de las cifras en los últimos años dan cuenta que la lucha contra el tabaco no es humo.


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Nicolás Retamar

Redactor. Docente y licenciado en Comunicación Social.