Alerta por el virus de la gripe aviar: los casos llegaron a la Antártida y ya se cancelan proyectos

Para evitar la propagación de la enfermedad entre los científicos, se frenaron líneas de investigación vinculadas al estudio de los comportamientos animales.

Las eskúas se encuentran entre las aves infectadas (imagen: oceanwide-expeditions.com)

La gripe aviar avanzó tanto que hace unas semanas se detectó su presencia en la Antártida. Sí, hasta el continente blanco, prácticamente inhabitado salvo por científicos y militares de todo el mundo, reportó los primeros casos del virus en eskúas y gaviotas. De esta manera, los investigadores que suelen ocuparse de su estudio anunciaron la posible cancelación de sus líneas de trabajo por temor a propagar la enfermedad. En septiembre de 2023, se había realizado el primer reporte de influenza H5N1 en la Costa Atlántica y la muerte de los primeros lobos marinos. La propagación avanzó hacia el sur del país y llegó a la Antártida, de tal manera que los responsables prefieren tomar medidas de prevención.

En diálogo con la revista Nature, Martín Ansaldo, ecologista del Instituto Antártico Argentino explicó que “se suspendieron todas las actividades que tuvieran contacto directo con animales, siempre que estos presentaran un comportamiento inusual o se observaran una imprevista cantidad de muertos”. Esto afectó en particular a aquellos investigadores que examinan la reproducción, el comportamiento y la fisiología de aves y mamíferos, según información recopilada por la Agencia de Noticias Científicas de la UNQ. Se trata de proyectos que tienen como objetivo monitorear el comportamiento animal, así como también evaluar los impactos de los animales en el medio ambiente.

Los temores de los investigadores comenzaron meses atrás, cuando se detectó por primera vez el H5N1 en la Antártida continental. El virus se encontró en aves muertas cerca de la estación de investigación Primavera de Argentina, ubicada en la Península Antártica. Según Ansaldo, la confirmación del H5N1 en el continente generó una alerta temprana para extremar el cuidado de las personas que trabajan en la logística e investigación de la Antártida. La premisa es sencilla: hay que proteger a la fauna antártica, pero también a los seres humanos que allí trabajan.

En septiembre de 2023 se determinó el contagio del virus de la gripe aviar a lobos marinos en las costas argentinas. Las culpables eran las aves migratorias y en aquel entones se impidió el ingreso de personas a algunas partes de las costas patagónicas para limitar el contacto del virus con seres humanos. En el mismo momento se generaron protocolos en las bases antárticas para evitar contagios. Más allá de todos los cuidados y vigilancias, a fin de año comenzaron a aparecer algunas aves muertas en la base Orcadas y en febrero se confirmó la presencia del virus gracias a estudios conjuntos realizados por investigadores argentinos y españoles.

Antonio Quesada del Corral, microbiólogo del programa Antártico Español explica que el año pasado se cancelaron varios proyectos con el objetivo de reducir el riesgo de infectar a las personas o de ser el vector que propaga la enfermedad entre diferentes colonias de animales. De hecho, la situación es tan grave que es probable que algunos programas pensados para este año no se lleven a cabo.


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Nadia Chiaramoni

Licenciada en biotecnología. Doctora con mención en ciencias básicas y aplicadas