Día de la Inmunología: impulsan campaña para concientizar sobre la importancia de las vacunas


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La biotecnóloga Natalia Santucci cuenta que, a diferencia de Europa, Argentina tiene una “fuerte cultura” de la inmunización.

La última semana de abril se celebra la 20º Semana de la Vacunación en las Américas (SVA) y la 11º Semana Mundial de la Inmunización. Crédito: Ciper
La última semana de abril se celebra la 20º Semana de la Vacunación en las Américas (SVA) y la 11º Semana Mundial de la Inmunización. Crédito: Ciper

Desde el 2005, cada 29 de abril se celebra el Día Internacional de Inmunología, establecido por la Federación Europea de Sociedades de Inmunología, que busca concientizar sobre el valor que tiene esta ciencia en la lucha contra las afecciones, la autoinmunidad y el cáncer. Además, como todos los años, se escogió un tema específico para divulgar: las vacunas. Esto se da en un contexto más amplio de fechas conmemorativas: la OMS celebra entre el 24 y el 30 de abril la 20º Semana de la Vacunación en las Américas (SVA) y la 11º Semana Mundial de la Inmunización, cuyo lema actual es “¿Estás protegido? Ponte todas tus vacunas”. En este marco, la investigadora del Conicet y especialista en el tema, Natalia Santucci, explica que “Argentina posee una fuerte cultura de la vacunación frente a otros lugares, como es el caso de Europa”.

Movimientos antivacunas

“Nuestro país es una zona endémica ya que tiene muchas enfermedades. Es por eso que hay una gran esperanza en el sistema científico. En el caso de la covid, el 90 por ciento de la población está inmunizada con al menos una dosis”, explica Santucci. Y continúa: “Sin embargo, en Europa, se vacunan muy poco y tienen una fuerte presencia de movimientos antivacunas. De hecho, en varios países solo el 30 por ciento de la población se inmunizó con esquema completo contra el coronavirus”.

La inmunología es una ciencia dedicada a estudiar el sistema inmune y todas aquellas células encargadas de detectar y atacar los patógenos que puedan dañar el organismo. En este sentido, las vacunas “entrenan” al sistema inmune para que genere memoria sobre un patógeno y luego elimine todo aquel que pueda poner en riesgo al cuerpo. En el marco de la concientización sobre la importancia de esta disciplina, Santucci, que también forma parte de la Sociedad Argentina de Inmunología (SAI), afirma que es necesario llegar a los sectores más marginales.

En los sectores medio y alto es donde hay más reticencia a la vacunación. Hay una mirada paranoica respecto a la producción de contenido científico y una lógica de ‘puedo darme determinados lujos’. Eso es algo que no sucede en los sectores más empobrecidos”, añade la inmunóloga. Después sostiene: “Ahora hay nuevos discursos de movimientos antivacunas que buscan constantemente perjudicar. La vacuna es de una potencia indiscutible e, incluso, hay tecnologías que llevan cientos de años dentro del sistema“. En este sentido, se destaca la erradicación de la viruela gracias a la vacunación.  

Asimismo, también existen vacunas terapéuticas que, en lugar de prevenir la enfermedad, contribuyen a su tratamiento. Dos ejemplos de su aplicación se destacan en las fórmulas empleadas para el cáncer de próstata y el de melanoma avanzado. Se trata de tecnologías que preparan al sistema inmune para detectar y atacar a las células tumorales en el organismo. Aunque costosas, este tipo de plataformas forman parte del tratamiento de los pacientes. 

Lecciones de pandemia

La pandemia colocó en el centro de la escena el proceso de incertidumbre que implica todo descubrimiento. Los científicos trabajan a prueba y error y los medios, por su parte, ansían tener una noticia para contar. La investigadora define: “Lo que sucedía es que los noticieros lanzaban como algo nuevo cosas que aún se estaban investigando. Esto pasó, por ejemplo, con la Ivermectina. De repente te encontrabas con gente que estaba consumiendo esa droga como método de prevención porque lo había visto en los medios y todavía se estaba estudiando. Ante este manejo, la comunidad científica intentó salir a atajar la información falsa”.

En ese sentido, quedó al descubierto una falencia de comunicación que existe entre el mundo científico-académico y el resto de la sociedad. Santucci sostiene que “en el mundo en el que vivimos no hay interés en que se promueva conocimiento porque mientras menos conoces, más fácil es manipularte”. Sin embargo, destaca que tras la pandemia, se despertó un interés entre los científicos por divulgar aquello que se investiga, ya sea por medio de notas periodísticas, redes sociales o dentro de la escuela. “Sería una desilusión enorme advertir que después de esto no aprendimos nada”.


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Luciana Mazzini Puga

Licenciada en Comunicación Social e investigadora de la ficción en la televisión estatal (UNQ)