ONU: lanzan campaña para combatir al residuo más desechado del mundo

La producción anual de cigarrillos a nivel mundial supera los seis billones. Las colillas impactan en el medio ambiente y en la calidad de vida de los humanos.

Créditos: Unsplash / Brian Yurasits
Créditos: Unsplash / Brian Yurasits

Las colillas de cigarrillos son el residuo más desechado del mundo y representan alrededor de 766,6 millones de kilogramos de basura tóxica. Además, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cada año la industria tabacalera produce a nivel mundial más de seis billones de cigarrillos que son consumidos por mil millones de fumadores. Es por este motivo que El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Secretaría del Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaco lanzarán una campaña que apunta a concientizar sobre el impacto ambiental que generan los microplásticos presentes en las colillas de cigarrillos. La asociación tiene lugar gracias a la campaña Mares Limpios, una coalición mundial formada por 63 países dedicada a acabar con la contaminación marina por plásticos.

La cadena alimenticia

Los microplásticos presentes en las colillas de cigarrillos son conocidos como fibras de acetato de celulosa -una forma de plástico-. Cuando las colillas son desechadas de forma inadecuada, sus filtros tardan años en descomponerse. Pero, cuando lo hacen por la acción de la luz solar y de la humedad, desprenden microplásticos, metales pesados y otras sustancias nocivas como nicotina, arsénico o plomo, que impactan de manera negativa en la calidad de los ecosistemas.

Las colillas también son el residuo más común en las playas y golpean al ecosistema marino debido a que los microplásticos son descargados en el mar. La ingestión de las sustancias químicas nocivas por parte de la vida marina, como peces, aves, plantas, reptiles o mamíferos, genera su mortandad a largo plazo. Luego, esas sustancias tóxicas ingresan en la cadena alimenticia y conllevan impactos en la salud de los seres humanos. Cuando las personas ingieren mariscos, bebidas e, incluso, sal común, los plásticos penetran en la piel y se inhalan cuando están suspendidos en el aire.

En un informe de 2017 sobre el impacto ambiental del tabaco, Oleg Chestnov, ex Subdirector General de Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental de la OMS, advirtió que “las consecuencias ambientales del consumo de tabaco lo trasladan de ser un problema individual a ser un problema humano”. Y sostuvo: “No se trata solo de la vida de los fumadores y de quienes les rodean, o incluso de aquellos involucrados en la producción de tabaco. Lo que ahora está en juego es el destino de un planeta entero”.

Según un informe de PNUMA, el plástico en general representa el 85 por ciento de la basura marina y alerta que para 2040, “los volúmenes de contaminación plástica que fluyen hacia las áreas marinas casi se triplicarán, agregando entre 23 y 37 millones de toneladas métricas de desechos plásticos al océano por año. Esto significa alrededor de 50 kg de plástico por metro de costa en todo el mundo”.

Los riesgos

En lo que al ecosistema marino respecta, la vida más pequeña, como el plancton, mariscos, peces y lombrices marinas, son susceptibles de consumir microplásticos que le generan estrés fisiológico y daños toxicológicos. Por su parte, las aves, las tortugas y los mamíferos se enfrentan al riesgo de sufrir trastornos del comportamiento, inanición -extrema debilidad física- o asfixia por enredos en áreas abandonadas de pesca o en envases. Asimismo, los corales, los manglares y las praderas marinas también se ven sofocados por los desechos plásticos que les impiden recibir oxígeno y luz. Dicho informe también advierte que los microplásticos pueden ser responsables de cambios en el ambiente, por ejemplo, en las playas donde pueden causar fluctuaciones de temperatura que afecten “la determinación del sexo en huevos de tortugas marinas enterrados en la arena”.

Además, la basura marina y la contaminación plástica impactan en la salud y calidad de vida de los humanos, por ejemplo, a través de la ingestión de mariscos contaminados, la exposición a bacterias patógenas transportadas en aguas costeras por plásticos flotantes o ante la exposición a humos tóxicos o bacterias cancerígenas asociadas con la quema de plásticos a cielo abierto. Estas bacterias pueden entrar en el cuerpo a través de la ingestión, inhalación y absorción a través de la piel y se acumulan en los órganos. Esto puede generar daños cerebrales, cambios genéticos, afecciones en la velocidad para respirar, entre otras.

Estocolmo+50

En junio, durante la semana del Día Mundial del Ambiente, se conmemorarán en Suecia los 50 años de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano de 1972, donde se firmó una declaración que es considerada como el primer paso hacia el desarrollo del derecho ambiental internacional. El evento, conocido como Estocolmo+50, fue acordado por la Asamblea General de las Naciones Unidas y tendrá lugar en la capital sueca. Los líderes del más alto nivel reflexionarán una vez más sobre la necesidad de lograr un planeta sano, lograr una recuperación sostenible e inclusiva tras la pandemia y acelerar la aplicación de la dimensión ambiental del Desarrollo Sostenible en el contexto de la Década de Acción.

Tenemos que trabajar urgentemente para transformar nuestras economías y sociedades, pero nuestras ramas se extenderán sólo en la medida en que nuestras raíces sean profundas. Al recordar a Estocolmo en sus 50 años, también conmemoramos cómo el mundo se unió para recuperar la capa de ozono en 2013, eliminar gradualmente el combustible con plomo este año y evitar que se extingan especies en peligro de extinción. Al reunirnos en Estocolmo, volveremos a comprometernos con la salud humana y planetaria, la responsabilidad, la prosperidad, la igualdad y la paz”, dijo Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA y quien fue nombrada por el secretario general de la ONU, António Guterres, como secretaria general de la reunión internacional Estocolmo+50.


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Luciana Mazzini Puga

Licenciada en Comunicación Social (UNQ).