Un encuentro para discutir la microbiología en todas sus dimensiones

La UNQ será sede del tercer Congreso Latinoamericano de Ecología Microbiana que se realizará del 7 al 10 de agosto y uno de los referentes será Luis Wall.

La ecología microbiana es una nueva forma de analizar la salud del suelo. Créditos: Laboratorio Agrama.
La ecología microbiana es una nueva forma de analizar la salud del suelo. Créditos: Laboratorio Agrama.

Del 7 al 10 de agosto se realizará en la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) el tercer Congreso Latinoamericano de Ecología Microbiana. En el evento, auspiciado por la International Society for Microbial Ecology (ISME, por sus siglas en inglés) se presentarán y discutirán los avances de la disciplina en América Latina para estimular su desarrollo y estrechar vínculos entre científicos de la región. A lo largo de los cuatro días habrá especialistas de Argentina, Uruguay, Chile, Colombia, Venezuela, Brasil, México, Puerto Rico, Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Arabia Saudita. La temática de esta edición estará ligada al concepto Una Salud, que relaciona la salud del suelo y del agua con la salud de los alimentos que se consumen y su impacto en la vida humana.

La ecología microbiana es el estudio de toda la microbiología que se realiza a partir de la evaluación del ADN de los sistemas. La microbiología ya no se estudia en el laboratorio aislando las bacterias, sino que se analiza directamente el ADN del suelo, del agua, de la superficie o de las raíces de las plantas. Este nuevo método revela que la enorme diversidad de microorganismos tienen una estructura comunitaria, que interaccionan entre sí y que los sistemas funcionan mejor cuando hay mejores redes sociales a nivel microbiano.

En diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes, el biólogo Luis Wall, científico de la UNQ e impulsor del Congreso, sostiene: “La ecología microbiana es una nueva manera de mirar el mundo y muestra que la salud del suelo determina la salud de las plantas, la calidad de los alimentos, la salud de los animales y la salud de la humanidad. Por eso, la acción de la humanidad sobre el suelo y sobre las aguas ahora se enfrenta con un problema ético, porque la acción que hace sobre ellas tiene consecuencias sobre la salud de todo el sistema”.

En el encuentro habrá paneles de ecología microbiana en sistemas de animales, en suelo, en plantas, en biorremediación, en salud humana, en biotecnología y en ambientes extremos. En este sentido, Wall resalta que, aunque parecen temas inconexos, los nuevos abordajes en torno a la salud hacen que, aquello que parecía aislado, ahora tenga sentido si se lo cruza con el resto de las investigaciones.

Soberanía alimentaria

Uno de los grandes temas que se visibilizó en los últimos años está ligado a la calidad de los alimentos que se consumen. La irrupción de la pandemia y las consecuencias del cambio climático pusieron sobre la mesa la pregunta sobre qué se come cuando se come.

En este sentido, la soberanía alimentaria intenta dar pelea contra el sistema actual. Al respecto, Wall aporta su mirada: “Yo lo entiendo como tener poder de decisión sobre los alimentos que desarrollamos y los que consumimos. Parte de esa soberanía tiene que ver con discutir la calidad de los alimentos”.

Sin embargo, según el propio científico, una de las cuestiones esenciales está ligada al acceso al conocimiento. “Mi gran preocupación es que este conocimiento no quede en el nivel del científico o del productor de alimentos, sino que llegue al público porque de esa manera se construye una opinión pública que puede influir sobre la toma de decisiones políticas ligadas a los sistemas de producción y la soberanía alimentaria”, asegura.

Rumbo a otro modelo

Además de la pregunta por la calidad de los alimentos, saber cómo se produce en el modelo actual –que incluye químicos y monocultivos– es una necesidad para buscar otros horizontes más sanos y justos. En este aspecto, Wall destaca que la medición de la calidad del suelo (cuyo desarrollo fue realizado en la UNQ y será empleado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura en todo el mundo) es fundamental para saber si la acción del hombre sobre la tierra es sostenible y respetuosa con el ambiente.

“Hoy por hoy se hace todo con mediciones químicas que no dan cuenta de lo que es lo biológico ni abordan el costo ambiental. Entonces, las mediciones de la biología de suelo adquieren una gran importancia porque implica una nueva manera de mirar las cosas”, resalta.

A pesar que los suelos están degradados por el tipo de manejo de la tierra, Wall no pierde el optimismo y asegura que la respuesta al problema está más cerca de lo que se piensa. “He visto que cuando lo manejan de otra manera, el suelo empieza a recuperarse. Entonces, la misma agricultura puede ser la herramienta para generar la solución al problema. Ese es el mensaje más importante porque hay que cambiar la forma de pensar el proceso de producción”, subraya el científico.


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Nicolás Retamar

Redactor. Docente y licenciado en Comunicación Social.