Un fósil de tres centímetros para reconstruir una historia de 220 millones de años

En La Rioja, paleontólogos del Conicet descubrieron el cráneo de una nueva especie de animal extinto relacionado con el origen de los mamíferos.

Reconstrucción en vida de Tessellatia bonapartei. Ilustración de Juan Cristóbal Sotomayor. Créditos: Conicet
Reconstrucción en vida de Tessellatia bonapartei. Ilustración de Juan Cristóbal Sotomayor. Créditos: Conicet

En la Formación Los Colorados (La Rioja), un equipo de investigadores e investigadoras del Conicet descubrieron restos de cráneo de menos de tres centímetros de un pequeño probainognathios (un animal chico en relación a los dinosaurios existentes en su época) diferente a todos los que se conocía hasta entonces. Esta nueva especie fue denominada Tessellatia bonapartei (Tesesellatia en alusión a las características del animal y bonapartei en homenaje a José Fernando Bonaparte, máximo referente de la paleontología en Argentina) y corresponde a un momento en la historia del planeta llamado “Noriano”, que abarca desde 227 a 208 millones de años atrás, donde no se sabe casi nada de estas criaturas.

El descubrimiento, publicado en la revista Scientific Reports, fue producto de una investigación que inició en 2014 con un equipo de trabajo que se formó para explorar la zona. Aunque no es estrictamente un mamífero, se trata de un ancestro que está en el linaje que va a dar origen a los mismos. “Cada vez que uno encuentra un fósil y hace un descubrimiento que es relevante, la cosa se complejiza”, señala Leandro Gaetano, paleontólogo que encabezó el grupo que realizó el hallazgo.

Ubicada en el Parque Nacional Talampaya, esa zona se viene estudiando hace más de 50 años y es muy importante a nivel mundial por su contenido de reptiles. Allí se hallaron antecesores de cocodrilos y los primeros dinosaurios gigantes que pesaban entre seis y ocho toneladas. Sin embargo, se conocía muy poco de los animales más chiquitos que había en el lugar.

“Lo interesante es que este animal nos muestra una serie de características que nos permite evaluar, proponer y poner a prueba hipótesis sobre cómo se originaron, dónde habrían surgido y cómo fue la historia evolutiva del grupo antes de ser un mamífero. Estas cuestiones todavía no resueltas”, afirma Gaetano. La contribución que realiza este descubrimiento es muy importante porque viene a llenar ese vacío de conocimiento a nivel mundial

Afloramientos de la Formación Los Colorados en la zona de estudio en el Parque Nacional Talampaya (Provincia de La Rioja, Argentina). Créditos: Gentileza investigadores / Conicet
Afloramientos de la Formación Los Colorados en la zona de estudio en el Parque Nacional Talampaya (Provincia de La Rioja, Argentina), declarada por la UNESCO como Patrimonio Natural de la Humanidad en el año 2000. Créditos: Gentileza investigadores / Conicet

¿Mamífero primitivo?

Para Gaetano, Tessellatia es un “animal raro” porque tiene características que son típicas de los grupos más relacionados con los mamíferos, como es el caso de la dentición, pero por otro lado tiene características en el paladar que lo hacen parecido a formas más primitivas.

“Lo que se ve es que la evolución de características como el paladar, que antes se pensaban más o menos lineal, no son tan así. Como hicimos un estudio de las relaciones de parentesco de todas estas formas, lo que vimos es que esas relaciones no son como se pensaban sino un poco distintas. Estos nos permite explorar nuevas ideas sobre cómo se originaron los mamíferos y los grupos relacionados a estos”, destaca el investigador de Conicet.

Además, este animal le permitió al equipo de investigación reconstruir algunos nervios del hocico e hipotetizar que tendrían vibrisas (los pelos tipo bigote que tienen animales como perros y gatos en el hocico), una característica muy avanzada en mamíferos. Al respecto, Gaetano advierte que el linaje que da origen a los mamíferos no siempre tuvo pelo y no siempre tuvo bigotes sensoriales.

De Ensenada a Múnich

Tras descubrir el pedacito de cráneo en 2017, lo primero que hizo el equipo fue una tomografía computada con rayos X en Ensenada y los resultados fueron favorables. Sin embargo, eran perfectibles. Luego, en 2018 se trasladaron a Bariloche para trabajar con miembros de la Comisión Nacional de Energía Atómica y realizaron un estudio más complejo, aunque todavía insuficiente.

Foto y reconstrucción tomográfica del fósil. Créditos: Conicet
Foto y reconstrucción tomográfica del fósil. Créditos: Conicet

“Entre fines de 2018 y principios de 2019 pedimos permisos, realizamos proyectos y nos conectamos con gente de Alemania para llevar el fósil a un reactor de última generación en Múnich que realiza tomografías computadas pero con neutrones y la muestra fue increíble”, cuenta Gaetano.

 Aunque este descubrimiento viene a arrojar luz sobre un sujeto del que se sabía poco hasta ahora, Gaetano es cauto: “Rara vez uno encuentra algo que sirve para dar por acabado y solucionado un problema. Es como que todo va aportando y siempre es un poco más complejo de lo que pensamos. Algún día tendremos tantos datos que formaremos una hipótesis robusta”.


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Nicolás Retamar

Redactor. Docente y licenciado en Comunicación Social.