¿Cómo influye el conflicto árabe-israelí en la cultura argentina?


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El historiador e investigador del Conicet Emmanuel Kahan explica cómo los sucesos internacionales pueden impactar en la identidad y las políticas de esta nación.

En su libro “Parte del aire”, Kahan explora, entre otras cuestiones, cómo evolucionó el conflicto a lo largo de las décadas. Crédito: Emmanuel Kahan.

La historia es un escenario complejo de sucesos y narrativas que se entretejen a lo largo del tiempo, influenciando la manera en que se percibe y comprende el mundo. No es sorprendente, entonces, que la recepción de eventos internacionales en un escenario nacional adquiera un significado especial, ya que permite explorar cómo los acontecimientos lejanos impactan en la identidad y las políticas de una nación. Es precisamente esta perspectiva la que brinda el doctor en Historia, Emmanuel Kahan, cuya investigación se adentra en un período crucial de la historia argentina y su relación con el conflicto árabe-israelí.

Su trabajo se parece mucho a un viaje a través del tiempo, desde la Guerra de los Seis Días en 1967 hasta la primera invasión al Líbano en 1982, para comprender cómo la percepción de este conflicto internacional se transformó y moldeó la identidad y las políticas de Argentina. Durante este lapso, se inició un proceso de deslegitimación de Israel y un mayor consenso en torno a la causa palestina, todo ello en el contexto de una Argentina marcada por la radicalización política, el regreso del peronismo al gobierno en 1973, las dictaduras militares, los debates en torno a la Guerra de Malvinas en 1982 y la restauración democrática en Argentina en 1983.

En diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes, Kahan desentraña con maestría cómo cada uno de estos sucesos y desarrollos políticos influyeron en la percepción de Argentina sobre el conflicto árabe-israelí. Su obra “Parte del aire” es un libro que ahonda en la recepción de este conflicto y que explora sus impactos cambiantes a lo largo de distintos períodos destacados. Su labor revela la complejidad de la historia y cómo las percepciones nacionales pueden ser moldeadas por eventos internacionales, incluso aquellos que ocurren a miles de kilómetros de distancia.

-¿Podría proporcionar una visión general de las dimensiones del conflicto árabe-israelí y su historia?

-El conflicto árabe-israelí es un fenómeno complejo que involucra múltiples dimensiones. En primer lugar, existe el conflicto central entre Israel y los países árabes, que ha estado presente durante gran parte del siglo XX. Se materializa, principalmente en 1947-1948, cuando las Naciones Unidas adoptaron una resolución que promueve la creación del Estado de Israel. Esto desencadena una fuerte oposición por parte de los países árabes y marca el inicio de una tensión duradera. En ese sentido, un aspecto particular es el que se refiere a la disputa por los territorios ocupados. 

-¿Cuáles fueron los momentos claves de esta situación?

-Hay varios momentos cruciales en la historia de este conflicto. En 1948, se desató la guerra de independencia de Israel, conocida por los israelíes como un paso fundamental en la construcción de su Estado, mientras que los palestinos la denominaron “Nakba”, que significa la gran catástrofe. Este evento marcó el comienzo de la expulsión de los palestinos de sus hogares y territorios. Pero a lo largo de las décadas, se produjeron una serie de conflictos adicionales, como la guerra del canal de Suez en 1956, la guerra de los Seis Días en 1967, la guerra de Yom Kipur en 1973, y eventos posteriores como la invasión del Líbano en 1982 y la Intifada de los años ochenta. Estos conflictos variaron en alcance y en la participación de países árabes.

-¿Por qué su trabajo se enfoca en el período entre la Guerra de los Seis Días y la Guerra del Líbano?

-Porque en ese intervalo se producen eventos significativos tanto en la política local como en la región de Medio Oriente. Esto incluye la dictadura militar en Argentina bajo el gobierno de Onganía y el proceso de radicalización política en América Latina. Además, hubo un contexto internacional importante con la formación de países no alineados en el Tercer Mundo, que tuvo un impacto en la percepción y la reinterpretación del conflicto árabe-israelí en Argentina.

-¿Cómo influyó este contexto en la percepción y el debate sobre el conflicto?

-La radicalización política en América Latina y la formación de alianzas en el Tercer Mundo jugaron un papel importante en la reinterpretación del conflicto árabe-israelí en Argentina. Los debates políticos nacionales en nuestro país se vieron influenciados por estos eventos globales. Durante este período, Argentina experimentó cambios ideológicos y políticos significativos, lo que se tradujo en un apoyo variado a las partes en conflicto en el Medio Oriente. Esto también tuvo un impacto en la interpretación de los eventos en la región por parte de los medios de comunicación y la sociedad argentina.

-¿Qué impactos?

-El conflicto árabe-israelí ha tenido un impacto significativo en la cultura argentina a lo largo de las décadas del 50, 60, 70 y 80. Es importante destacar que, en un período en el que se libraron numerosas guerras en distintos continentes, especialmente en Asia y África debido a la Guerra Fría y los procesos de descolonización, el conflicto en Israel y Medio Oriente se destacó de manera única en Argentina.

-¿Cuál cree que fue la razón detrás de esta diferencia en la percepción y la movilización en Argentina?

-En gran medida, esto se debió a que el conflicto tuvo un impacto mucho más profundo y emocional en el país. Cuando revisaba los periódicos nacionales, partidarios y de las organizaciones étnico-comunitarias, quedaba claro que cualquier episodio del conflicto tenía un efecto radical en Argentina. ¿Qué quiero decir con “radical”? Hubo manifestaciones en las calles, actos a favor y en contra de los actores en conflicto, cartas y acciones para presionar al Estado argentino a tomar posición en foros internacionales.

-¿Qué clase de manifestaciones?

-Hubo diversas manifestaciones de apoyo, ayuda, condena y cuestionamiento tanto al Estado de Israel como a los países árabes. Se llevaron a cabo en lugares emblemáticos de Buenos Aires, como la calle Florida, el Teatro Astral y el Luna Park. Lo más interesante es que este fenómeno involucró a una amplia gama de actores, desde jóvenes judíos hasta las izquierdas intelectuales, pasando por jóvenes nacionalistas de derecha y miembros de las comunidades sirio-libanesas. Este diverso conjunto de actores en movimiento reflejó la profundidad de las emociones y afectividades ligadas a este conflicto en la sociedad argentina.

-¿Influyeron estas movilizaciones y debates en la percepción pública y las políticas del gobierno argentino?

-Sí, pienso que ejercieron una fuerte presión sobre el gobierno argentino, que se vio obligado a tomar una posición en foros internacionales y a considerar las opiniones de estos grupos. Además, los medios de comunicación jugaron un papel fundamental al dar amplia cobertura a las manifestaciones y debates relacionados con el conflicto, lo que contribuyó a su impacto en la sociedad argentina.

-¿Podría contar sobre la inspiración detrás de su libro “Parte del aire” y cómo llegó a investigar el conflicto árabe-israelí en el contexto argentino?

-Surgió como una consecuencia natural de mi transición desde la tesis doctoral. Había estado trabajando sobre la comunidad judía en la dictadura militar, y mientras me encontraba en el proceso de reconfigurar mi carrera al incorporarme al Conicet como investigador, necesitaba un tema que fuera tanto novedoso como relevante. Lo que noté en mis fuentes de investigación era que el conflicto en Medio Oriente, en particular la cuestión árabe-israelí, era un tema emergente. Los judíos argentinos tenían diversas formas de identificarse con el Estado de Israel, y esta identificación variaba en intensidad. Algunos se sentían más afines, otros menos, y algunos ni siquiera se identificaban. Pero lo que se destacaba era la relevancia del conflicto en Medio Oriente.

-¿Cómo impactó la sensibilidad histórica de Argentina hacia la cuestión judía a lo largo del siglo XX, en la capacidad de las organizaciones políticas, especialmente en la izquierda, para tomar posiciones y legitimar sus acciones en relación con el conflicto en el contexto argentino?

-Cuando empecé a alejarme de la documentación relacionada con la comunidad judía y a adentrarme en el mundo de la izquierda política en Argentina, me di cuenta de que el conflicto árabe-israelí era un tema central. Por ejemplo, en periódicos como El Descamisado, que era el órgano de combate de Montoneros, y en publicaciones como Noticias y La Opinión, dirigida por Jacobo Timerman, el conflicto de Medio Oriente era un tema recurrente. Esto se debía a la sensibilidad histórica de Argentina en relación con la cuestión judía, que había estado presente a lo largo del siglo XX. Esta sensibilidad permeaba el debate público en Argentina y, en los años 60 y 70, permitía a las organizaciones políticas tomar posición y legitimar sus acciones en función de lo que sucedía en Medio Oriente.

-¿Hay algún ejemplo?

-El trabajo de Rodolfo Walsh en el periódico Noticias, donde hizo una serie de crónicas que historizaban la creación de Israel, el sionismo y el conflicto palestino-israelí. En su última crónica, relacionó la experiencia de los refugiados palestinos en Líbano con la de los peronistas humildes en las villas miserias de Argentina. Esta conexión política y representacional llevó a una justificación de la lucha armada tanto de los palestinos como de los peronistas en Argentina, con el objetivo de favorecer el retorno de Perón y la emancipación nacional.

-El conflicto tuvo un impacto significativo en el debate público de este país. ¿Cómo se desarrolló esta percepción a lo largo del tiempo y cuándo comenzaron a surgir cambios en la actitud de la izquierda argentina hacia Israel?

-Muchos historiadores argumentan que en 1967, la Guerra de los Seis Días marcó un punto de quiebre en la solidaridad de la izquierda argentina con Israel. Esto se debió en gran medida a la anexión de territorios por parte de Israel durante esa guerra, lo que contribuyó a la construcción de la idea del Estado de Israel como un estado imperialista en Medio Oriente. Esta narrativa es global, pero en Argentina, la situación es más compleja. La mayoría de los intelectuales argentinos continuaron apoyando a Israel, aunque algunas organizaciones de izquierda, como el Partido Comunista, comenzaron a distanciarse de esta idea de Israel como un estado imperialista.

-¿Cuál fue el papel de la lucha armada palestina y la percepción de Israel como un estado imperialista en el proceso de transición de la militancia judía a la militancia política nacional en Argentina en los años 70?

-El cambio significativo en Argentina ocurrió en los años 70, cuando se reivindicó la lucha armada palestina. Esto permitió que la izquierda argentina legitimara su propia lucha armada. Al mismo tiempo, noté que muchos jóvenes que habían estado involucrados en organizaciones juveniles judías, en su mayoría sionistas pero no exclusivamente, comenzaron a cortar lazos con esas instituciones y se unieron a las organizaciones políticas nacionales, como la Juventud Peronista, el ERP, el PRT, Montoneros y otras. En este proceso de transición de la militancia judía a la militancia política nacional, la percepción de Israel como un estado imperialista en Medio Oriente fue un factor central. Muchos de estos jóvenes, tanto hombres como mujeres, se convirtieron en víctimas de la última dictadura militar en Argentina, no por su identidad judía, sino principalmente por su participación en la militancia política de izquierda en los años 70.

-Su investigación arroja luz sobre la interacción entre el conflicto y la política interna argentina. ¿Cuál cree que es el valor de este enfoque para la comprensión de la historia y la política en un contexto más amplio?

-La perspectiva de mi libro busca ir más allá del abordaje tradicional y enfocarse en cómo los actores y las percepciones de los eventos internacionales impactan en la política y la historia local. No se trata solo de un trasfondo, sino de un componente integral de la toma de decisiones y la formación de opiniones en el ámbito nacional. Es importante recordar que las guerras tienen dos frentes de batalla: el territorial y el transnacional, que involucra la opinión pública internacional. Al comprender cómo se movilizan las sensibilidades, las empatías y las posiciones de los actores nacionales e internacionales en tiempos de guerra, podemos obtener una visión más completa de por qué se toman ciertas decisiones en el escenario nacional. En el caso del conflicto árabe-israelí, esta perspectiva ayuda a comprender mejor cómo los eventos internacionales influyeron en las decisiones políticas y las acciones de las organizaciones y los estados nacionales en Argentina.


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María Ximena Perez

Periodista, docente e investigadora. Esp. en docencia en entornos virtuales.

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